La plantilla de Panda Security reunida hoy en Asamblea, ha decidido por votación (151 votos frente a 22), que la próxima sede de la compañía estará en el barrio bilbaíno de Miribilla y no en la localidad de Zamudio. Esta decisión llega después de un mes agitado, consecuencia del anuncio que hizo la dirección de la empresa de trasladar la sede al Parque Tecnológico de Bizkaia situado en Zamudio, fuera del término municipal de Bilbao. La decisión se tomó sin tener en cuenta en ningún momento el impacto económico ni de otras índoles que ello supondría para los trabajadores y trabajadoras y nuestras familias.

Ante los graves perjuicios que el nuevo emplazamiento suponía para los y las trabajadoras y la negativa de la empresa a facilitar ningún tipo de medida que compensara a éstos y éstas por el tiempo y dinero que habrían de emplear en el desplazamiento, la asamblea decidió secundar la propuesta de huelga indefinida realizada por LAB.

La convocatoria de huelga hizo que la dirección de la empresa reconsiderara su planteamiento y se sentara a negociar con los representantes sindicales. En dicha mesa de negociación se acordó paralizar el traslado a Zamudio temporalmente y dedicar el mes de febrero a la búsqueda conjunta de una ubicación alternativa entre empresa y plantilla. Tras esta reunión, la Asamblea desconvocó la huelga.

Fruto del esfuerzo realizado por la plantilla, la representación sindical puso sobre la mesa la opción de Miribilla. Desde el punto de vista económico, esta opción proporciona un ahorro muy parecido al que se supone que iba a proporcionar la marcha a Zamudio. Al mismo tiempo, se trata de un traslado mucho menos traumático para la plantilla ya que se limita el desplazamiento, que habrá de realizarse dentro de Bilbao y en la gran mayoría de los casos utilizando el transporte público. Además, el traslado a Miribilla irá acompañado de mejoras en la flexibilidad horaria pactadas entre el Comité de Empresa y la Dirección de Panda Security.

La unidad de los trabajadores y trabajadoras y la confianza en sus representantes sindicales ha sido clave a la hora paralizar la decisión unilateral de llevar la empresa a Zamudio. La firmeza demostrada por la plantilla de Panda y el esfuerzo realizado por todos y todas demuestra que hoy sigue siendo posible plantar cara a las imposiciones y que cuando, además de razón hay fuerza y unidad, es posible dar la vuelta a situaciones adversas para transformarlas en algo beneficioso para todos y todas.