Hoy nos hemos movilizado en Gasteiz a raíz del juicio celebrado en relación con la denuncia de LAB a la empresa Basquevolt por discriminacion laboral racista, machista, morofóbica e islamofóbica.
Basquevolt no es una empresa cualquiera. Es una corporación que aspira a convertirse en líder europea, pionera en I+D produce baterías de litio de estado sólido. Un componente clave, para el transporte eléctrico, el almacenamiento de energía estacionario y los dispositivos portátiles avanzados. Por ello, cuenta con un importante respaldo de instituciones locales, estatales y europeas. Y recibe así jugosas subvenciones públicas, esenciales para asegurar su actividad.
A pesar de aparentar ser una empresa cosmopolita, pues en sus instalaciones trabajan personas de más de 20 nacionalidades, en un ambiente donde conviven multiplicidad de idiomas, culturas y religiones. Basquevolt no está exenta de racismo, morofobia e Islamofobia. Este caso lo confirma. Esta empresa ha vulnerado el derecho fundamental a la igualdad de trato y no discriminación en el empleo de dos de sus trabajadoras.
En abril ocurrió una explosión de una celda de uno de los laboratorios de control de calidad, lugar en el que se encontraban tanto la trabajadora que demandó su despido y hoy celebra se celebra el juicio, así como la compañera sancionada. Días después, la dirección de Basquevolt activó un procedimiento interno, cargado de sesgos y carente de los requisitos fundamentales de forma, para legitimar una discriminación laboral directa. Imponiendo su poder disciplinario de una forma arbitraria, desproporcionada e injustificada, ha ejercido conductas de vulneración que han causado la indefensión y estigmatización de estas trabajadoras. Ha tomado unas decisiones, con consecuencias graves, basándose en una descripción de unos supuestos hechos que carecen de toda concreción: no figuran fechas de los supuestos hechos ni se aporta justificación objetiva y razonable, suficientemente probada de los mismos. Se ha tratado de esconder dicho accidente, en el cual las personas reprimidas no tuvieron absolutamente nada que ver, mediante un expediente sancionador que nada tiene que ver con este incidente. Incluso se ha llegado al punto en el cual la empresa niega que hubiera alguien en el momento de la explosión, lo cual es falso, puesto que estas dos personas estaban presentes en ese momento.
De este modo, Basquevolt no solo ha evadido su responsabilidad frente a la negligencia que supone la grave explosión, sino que, además, la ha utilizado como pantalla para velar su verdadera motivación. Para ello, ha dado por buenas las acusaciones de una persona que se dirigía a la empleada despedida con comentarios como “tu tranquila, no te va a robar. Está de Ramadam”.
LAB tiene claro que esta penalización no es casualidad. Ambas trabajadoras desempeñaban sus funciones en dicho laboratorio y una de ellas fue quien notificó la explosión a la empresa. Tampoco es casualidad que el expediente les señale directamente y únicamente a ellas. Se trata de trabajadoras mujeres, migradas, árabes y musulmanas. Ello tiene un nombre: se llama racismo laboral, en este caso, además, cargado de morofobia y de islamofobia.
Es por ello que LAB se ha concentrado hoy, 28 de octubre, día del juicio por despido, ante los Juzgados de Gasteiz, para apoyar a la persona despedida y denunciar este ataque.

