El Consejo Económico y Social de Nafarroa (CES) ha celebrado una reunión extraordinaria con el objeto de analizar el impacto de la guerra de Irán en Nafarroa y estudiar las posibles medidas para paliar sus consecuencias en el plano económico y social. El sindicato LAB, como ya hiciera con el caso de Ucrania, ha exigido desarrollar políticas propias más allá de las que establezca el Gobierno español.
Entre estas políticas, LAB reclama compromiso con el “no a la guerra” que recoja la imposibilidad de hacer negocio a cuenta de ella, rechazo a políticas de rearme y la intervención pública en la economía para controlar los precios de los servicios y productos básicos, así como el poder adquisitivo.
La Huelga General de ayer evidencia la urgencia de estas políticas, poniendo en el centro del debate la reivindicación de un salario mínimo propio, orientada al reparto de la riqueza y a garantizar unos ingresos mínimos que posibiliten hacer frente a la carestía de la vida aquí. Una medida que beneficia directamente a la economía navarra y a su mayoría social.
Cuando miramos el mundo, vemos destrucción y guerra por todas partes. Palestina, Venezuela, Cuba, Groenlandia, Líbano, Irán… Hace 40 años, Nafarroa dijo «¡NO a la OTAN!» Hoy, al igual que lo hizo el movimiento obrero en todo el mundo décadas atrás, seguimos defendiendo la paz y la soberanía de los pueblos Por tanto, decimos alto y claro que no apoyamos las guerras de los señores del capital y de la guerra, y que no estamos dispuestos y dispuestas a pagar la factura de las mismas. Nos oponemos a la guerra y a sus consecuencias, que siempre perjudican a la clase trabajadora.
El gobierno y su presidenta tienen que defender el autogobierno de Nafarroa como herramienta fundamental para garantizar unas condiciones de vida y de trabajo dignas en su tierra. Para ello, es determinante que Nafarroa cuente con más autogobierno, y que disponga de soberanía para poder adoptar sus propias decisiones y políticas en materia institucional, económica y social. Y en esa dirección son necesarios acuerdos que pongan en el centro el trabajo y la vida dignas de la clase trabajadora, de la mayoría social.
El sindicato LAB propone garantizar el control público y social, tanto a través de la regulación como de la propiedad, en actividades estratégicas y servicios básicos de la economía para controlar sus precios frente a la especulación. De la misma manera, para la subida de salarios propone el reparto de la riqueza. Es decir, una reforma fiscal justa (recargo a las rentas de capital de entre el 1% y el 10%; supresión de las deducciones en el Impuesto sobre Sociedades y tipo nominal del 35%; en el IRPF dar a las rentas del capital el mismo tratamiento que a las rentas del trabajo y elevar el tipo máximo al 60%) y garantizar el poder adquisitivo de los y las trabajadoras navarras.

