Tras la cuarta reunión del periodo de consultas del ERE presentado por Tubos Reunidos, desde LAB reiteramos que no concurren las causas en los términos exigidos por la ley y que el proceso está evidenciando graves carencias tanto en la acreditación de la supuesta inviabilidad estructural como en la buena fe negociadora.
La empresa ha tomado una decisión muy grave: despedir a 301 personas trabajadoras y cerrar la acería. El cierre de la acería no es una medida menor; es una decisión estratégica que pone en riesgo el futuro de toda la empresa. A día de hoy, en las reuniones mantenidas, la dirección no ha demostrado que existan causas reales que justifiquen ni el cierre ni los despidos.
Hace apenas unos años, la empresa recibió más de 112 millones de euros de financiación pública para garantizar su viabilidad hasta 2026. Lo que ha quedado en evidencia en este proceso no es una inviabilidad estructural sobrevenida, sino años de gestión nefasta por parte de la dirección. Y, una vez más, pretenden que esa mala gestión la paguen las personas trabajadoras, las comarcas de Aiaraldea y Ezkerraldea y el conjunto de la ciudadanía, porque las ayudas públicas salen del bolsillo de todas y todos.
Este ERE no afecta solo a 301 familias. Tendrá un impacto directo también en las subcontratas y profundizará en la desindustrialización que vienen sufriendo Aiaraldea y Ezkerraldea desde hace años. No estamos ante una empresa abandonada, sino ante una empresa sostenida con dinero público que ahora decide ajustar su cuenta de resultados destruyendo empleo industrial.
Portazos continuos, doble discurso y criminalización
Mientras se destruye empleo, las instituciones nos dan portazos continuos en la cara. En lugar de exigir la retirada del ERE y defender con firmeza el empleo, el Gobierno Vasco y la Diputación Foral de Álava siguen instalados en el discurso vacío y en la escenificación.
En la última reunión de la mesa de reindustrialización, con presencia de la dirección de la empresa, se hablaba de “talento en la industria” mientras en la calle trabajadores y trabajadoras defendían sus puestos de trabajo. La respuesta del Gobierno Vasco no fue interpelar a la empresa, sino enviar al Departamento de Seguridad a cargar contra las personas trabajadoras que estaban defendiendo su empleo y el futuro de la comarca. Esa fue su aportación.
Además, las instituciones decidieron entrar por la puerta de atrás, dando la espalda a la comarca y evitando escuchar a quienes se movilizaban. Esa imagen retrata perfectamente su actitud.
Hoy mismo, antes de la reunión del periodo de consultas, la Ertzaintza ha intentado registrar las mochilas de la comisión negociadora, algo a lo que nos hemos negado. Es inaceptable la actitud de la empresa y del Gobierno Vasco de criminalizar a trabajadores y trabajadoras y de tratar como sospechosas a personas que están ejerciendo una defensa legítima de sus puestos de trabajo.
Resulta igualmente grave el doble discurso del alcalde de Amurrio, del Partido Nacionalista Vasco, que días antes trasladaba preocupación y solidaridad al comité de empresa y, sin embargo, ese mismo día acompañaba a las instituciones y a los representantes empresariales mientras sus vecinos y vecinas eran reprimidos por defender su puesto de trabajo.
No se puede hablar de futuro industrial mientras se permite la destrucción del empleo presente. No se puede pedir confianza a Aiaraldea mientras se le responde con silencio, portazos y cargas policiales.
Desde LAB lo decimos con claridad: no aceptamos este ERE, no aceptamos el cierre de la acería y no aceptamos la pasividad —cuando no complicidad— institucional ante una decisión que amenaza el futuro industrial de la comarca. No importa dónde trasladen las reuniones; siempre nos van a tener enfrente.
LAB se reafirma en su compromiso firme de defender todos los puestos de trabajo y el futuro de Aiaraldea y Ezkerraldea.

