Para LAB, la dimisión de la Directora General de Osakidetza llega tarde y no es garantía de ninguna solución al escándalo de las filtraciones de la OPE ni a la caótica situación interna de Osakidetza.

Decimos que llega tarde porque, desde los primeros momentos en los que comenzamos a destapar las filtraciones en varias categorías de especialistas, antes del verano, ya quedó clara la incapacidad de esta dirección para hacer frente al problema. Desde el minuto cero, tanto Múgica como Darpón optaron por tapar el escándalo y mentir a la opinión pública, entre otras cosas, negando el informe que LAB les había hecho llegar.

A su vez, esta dimisión no es garantía de que nada cambie en Osakidetza. En primer lugar, porque el primero en dimitir junto a Múgica debiera haber sido el propio consejero Darpón. En segundo lugar, porque todavía queda por esclarecer toda la trama corrupta de las filtraciones en las OPEs. Para LAB, el PNV utiliza esta dimisión para desviar la atención sobre el problema de las filtraciones y contentar a parte de la oposición, para evitar así la formación de una comisión de investigación en el Parlamento Vasco.

Por otra parte, el nombramiento de Juan Diego Casals para el cargo dejado por Múgica deja bien claro que la apuesta del PNV no pasa por la gestión transparente y democrática para Osakidetza. Todo lo contrario, ya que el Juan Diego representa el perfil típico de los gestores del PNV con tendencia a gestionar las empresas públicas como si fueran su cortijo o batzoki. Tenemos que recordar el nefasto papel realizado por este señor a su paso por la dirección de EITB, a la vez que dirigía una empresa subcontratada por la propia EITB. LAB llevó a Juan Diego a los tribunales, y fue imputado por un juez acusado por malversación de caudales públicos y delitos societarios. La causa se acabó archivando pero sí quedó probada la mala utilización de dinero público.

Por lo tanto, no hay nada que celebrar ante la dimisión de Múgica. Seguimos sin destapar el fraude de las filtraciones, seguimos sin señalar a las personas culpables, seguimos sin que el consejero Darpón admita su responsabilidad y tenemos a un nuevo Director de Osakidetza que no se caracteriza por su gestión transparente.

En este panorama, LAB va a seguir investigando, denunciando y movilizándose para luchar por una Osakidetza transparente, democrática, pública, de calidad y euskaldún.