Tras una década de ausencia, LAB ha vuelto hoy a participar enel mencionado órgano. Así, además de reforzar la lucha por la salud laboral de los trabajadores y las trabajadoras, la vuelta se enmarca en la apuesta por organizar a la clase trabajadora desde el punto de vista del contrapoder y competir con el capital en todos sus ámbitos, incluido el institucional.

Hemos llevado nuestras principales reivindicaciones al primer consejo de vuelta a Osalan. En resumen, reivindicamos la unificación operativa entre la inspección de trabajo, actualmente bajo competencia del Gobierno de la CAV, y Osalan, así como el arraigo de la perspectiva sanitaria. Por otro lado, hemos planteado la necesidad de que las y los técnicos de Osalan cuenten con capacidad ejecutiva. Los planes de prevención en los centros de trabajo implantados hasta la fecha han resultado nulos, manteniéndose la siniestralidad y el nivel de enfermedades profesionales de los trabajadores y las trabajadoras. Uno de los principales problemas que tienen estos planes es que no se obliga en absoluto al empresario a tomar medidas.

En la reunión de hoy también hemos tenido ocasión de reclamar medidas en torno a los sectores más peligrosos, como el forestal o el de la construcción. Además, hemos querido poner el foco en sectores feminizados en los que la incidencia de los riesgos musculoesqueléticos y psicosociales es ocultada por las mutuas como contingencia común, con la complicidad de la administración.

Asimismo, cabe destacar que hemos tenido que solicitar que las intervenciones y actas se elaboren en euskera.

En el consejo de hoy se ha tratado el tema de la incidencia de accidentes y enfermedades profesionales. Desde LAB expresamos claramente que no aceptamos los datos que Osalan considera oficiales, ya que son las mutuas las que los producen y seguidamente los comunican a la seguridad social a través del sistema Delta. Por tanto, es la propia patronal la que manipula, adapta y hace públicos los datos.