Hemos tomado las calles de Iruñea, bajo el lema «Borroka sindikal feminista aurrera. El sindicalismo combativo no es delito», para denunciar las detenciones registradas esta semana. La secretaria general, Gabiñe Aranburu, ha denunciado los hechos de estos días, acompañada de dos de las detenidas el martes: «Las y los trabajadores objeto de injusticia son tratados como delincuentes, mientras que la patronal, que comete delito y ejerce violencia, queda impune».

En palabras de Garbiñe Aranburu, la operación policial de esta semana «ha sido un claro ataque contra el sindicalismo de contrapoder; en especial, contra el sindicato LAB, que practica un modelo sindical feminista. Ha quedado a la vista que no vivimos en democracia; que el sistema capitalista no es democrático. Cada vez se acumula más poder en pocas manos, cada vez más ganancias en pocas manos, y la patronal se nos muestra arrogante, sobre todo porque se ve impune. El aparato del Estado, sea legislativo, judicial o policial, está a su servicio, lo que le da esa impunidad».

Según la secretaria general, «Estamos viviendo el mundo al revés. Las y los trabajadores objeto de injusticia son tratados como delincuentes, mientras que la patronal, que comete delito y ejerce violencia, queda impune. La lucha sindical no es un delito, pero sí es un delito el incumplimiento de medidas preventivas, por ejemplo. A raíz de ello, trabajadoras y trabajadores suelen morir en accidentes laborales, ante lo que nunca hemos visto a algún miembro de la patronal que haya tenido que pasar la noche en la comisaría».

La responsable de LAB ha señalado que «tampoco es casualidad que las detenciones se hayan producido como consecuencia de un acto de visibilización de la situación de las mujeres y de denuncia y lucha contra la precariedad que sufren. La patronal sabe muy bien que puede encontrarse ante un problema grave si las mujeres nos empoderamos, si nos organizamos, si salimos a luchar por nuestros derechos, y en eso estamos. Lo de esta semana ha sido un claro intento de cortar esa lucha».

Asimismo, ha subrayado que el mensaje que se ha querido enviar con las detenciones no es solo un mensaje al sindicato LAB, sino que «es un mensaje contrario a cualquiera que vaya en contra de este modelo establecido; se ha dado un nuevo paso en la escala represiva contra la protesta sindical y social. Hemos visto, en los últimos días, cómo la policía reprime a las y los trabajadores que luchan en defensa del empleo o a las y los hosteleros que están en la calle por sus derechos. Nos han querido mandar un mensaje claro, pero nosotras lo tenemos muy claro: no nos van a sacar de nuestro camino, no nos van a intimidar, no vamos a obedecer. Seguiremos adelante con el sindicalismo de contrapoder de LAB, seguiremos llevando a la práctica un modelo sindical feminista combativo».