Lurdes Eraso y Lukas Pasandin, responsable de Salud Laboral de LAB y responsable de Aiaraldea, respectivamente, han tomado la palabra.

Lurdes Eraso y Lukas Pasandin, responsable de Salud Laboral de LAB y responsable de Aiaraldea, respectivamente, han tomado la palabra.

Ha sido una situación grave la que nos ha traido a comparecer en Bilbo. El pasado 23 de febrero, murió un trabajador en la empresa Zorroza Gestión de Residuos SL de Murga. Podemos concluir que fue una muerte oscura. Concretamente, las consecuencias de lo acontecido no tienen procedentes, ya que han inputado a un trabajador por presunto encubrimiento por la muerte de su compañero. Con esto, vemos con claridad que la patronal abre una nueva y peligrosa línea, ya que quiere responsabilizar a los y las trabajadoras de la falta de prevención y de las pérdidas de salud y las muertes en el trabajo, convirtiendo así a las víctimas en responsables.

El pasado 23 de febrero, murió un trabajador en la empresa Zorroza Gestión de Residuos SL de Murga. De forma similar al de Zaldíbar, este caso también está vinculado a la sucia gestión de la basura, ya que Zorroza Gestión de Residuos SL también se dedica al negocio de las basuras. Volvemos a observar que la avaricia del capital ha vuelto a situarse nuevamente por encima del medio ambiente y la vida, y que la vida ha perdido dando como resultado la muerte de un trabajador en su puesto de trabajo.

La situación siempre es grave cuando hablamos de una muerte. Y así ocurre en el caso del accidente de Murga, de forma similar a los 16 fallecimientos y 2 desapariciones que llevamos en Euskal Herria en los puestos de trabajo desde inicio de año. Pero este caso, además, presente todos los elementos para que puedan encenderse las alarmas.

La empresa Zorroza Gestión de Residuos SL era un espacio sin derechos para las y los trabajadores, un Guantánamo laboral, que dejaba a los y las trabajadoras en la indefensión más absoluta.

El simple hecho de recordar las condiciones laborales de este centro de trabajo nos parece suficiente para concluir lo que hemos señalado:

-Jornadas diarias de 10 horas obligatorias.
– La empresa no facilita todos los equipos de protección individual necesarios a la plantilla.
– Los salarios son bajísimos.
– Los ritmos de trabajo son altísimos.
– No existe sistema de fichaje alguno.
– La limpieza de las instalaciones deja mucho que desear.
– Las y los trabajadores no reciben formación alguna en tema de prevención de riesgos laborales.
– Maltrato verbal continuado por parte de la gerencia de la empresa.
– Un episodio de agresion física.

La gestión opaca de esta empresa venía de antes, ya que cometió una infracción muy grave según un informe del arquitecto municipal de Aiara y Durante los meses previos al accidente la empresa negó hasta en tres ocasiones el acceso de los servicios técnicos de inspección a la planta. Al final, los servicios técnicos visitaron la planta en enero, acompañados por la Ertzaintza.

El ayuntamiento de Aiara abrió a Zorroza un expediente por el incumplimiento de medidas de seguridad y salud de las personas y protección ambiental meses antes del accidente.

El informe del arquitecto toma como base un informe técnico anterior, fechado el 11 de diciembre de 2017, en el que se recogen dos infracciones graves realizadas por la empresa: La existencia de gestión de materiales no definidos en el proyecto de actividad y almacenar una mayor cantidad de basuras de lo permitido.

En lo que respecta a la muerte en el trabajo que estamos denunciando, alrededor de las 17:00 horas del lunes 23 de febrero, el trabajador B.D. junto con otros 2 compañeros y el encargado de la empresa suben al tejado del pabellón para realizar diferentes reparaciones de los canalones, atendiendo las ordenes del gerente. Cogieron una escalera y subieron al tejado, que tiene una cumbre de 9 metros, sin ningún tipo de medida de seguridad.

Pocos minutos después, B.D. se precipitó al interior de la empresa tras ceder una parte del tejado. Todos los trabajadores se dirigieron a B.D. y a pesar de su gravedad aseguraron que aún estaba vivo.

El gerente de la empresa obligó a varios trabajadores a mover a B.D., para acercarlo a su puesto de trabajo habitual y después dio instrucciones claras a todo el personal, "Ya sabéis lo que tenéis que decir, ¿no?, que se ha caído de la cinta… ¡Se ha caído de la cinta! ".

En relación con esto, nos gustaría destacar varios aspectos. El trabajador fallecido estaba trabajando en un puesto que no era el suyo y más concretamente, en el tejado. Además, no había medidas de prevención. Y en tercer lugar, que el cuerpo del trabajador fue movido por orden del encargado.

Sabemos que no es la primera ves que ocurre algo parecido en Zorroza Gestión S.L.; intentar tapar una negligencia tan grave como la de ordenar a trabajadores que hagan labores que no les corresponde y ademas, sin ningún tipo de medida de seguridad, es inaceptable, pero después querer ocultar un accidente, lo es más si cabe.

Las consecuencias de lo acontecido no tienen procedentes, ya que han inputado a un trabajador por presunto encubrimiento por la muerte de su compañero. Con esto, vemos con claridad que la patronal abre una nueva y peligrosa línea, ya que quiere responsabilizar a los y las trabajadoras de la falta de prevención y de las pérdidas de salud y las muertes en el trabajo, convirtiendo así a las víctimas en responsables.

Desde LAB queremos denunciar que este tipo de situaciones solo se pueden originar debido a las coacciones y amenazas del gerente, las cuales nos consta que se vienen dando desde hace mucho tiempo, llegando incluso a agresiones verbales y físicas.

El tema en los juzgados y LAB pedirá que realice todo su recorrido. Como sindicato actuaremos con la responsabilidad que no corresponde y seguiremos el caso de cerca, para que se esclarezca la situación.