La semana pasada, en la reunión de la Mesa General de la CAV, el Gobierno Vasco nos presentó su último borrador a los sindicatos, con una aparente modificación. Quiso así dar una apariencia de negociación a una mesa de mero trámite, pero como en tantas otras ocasiones, confirmó lo que estaba claro desde el inicio del proceso: el Gobierno Vasco ha impuesto el decreto del teletrabajo sin el apoyo de los sindicatos porque quiere y porque puede.

LAB, además de hacer esta crítica general, hizo varias aportaciones al borrador que el gobierno no ha querido recoger. Este sistema de teletrabajo está basado en la desconfianza hacia el trabajador o trabajadora, las relaciones de poder y el amiguismo y profundiza en la individualización de las y los trabajadores.

LAB considera que el trabajo no presencial es un derecho, y en este caso la normativa queda coja. Debe ser voluntario y consensuado, y sin menoscabo de condiciones laborales con respecto al personal en trabajo presencial. Habría que tener en cuenta las condiciones subjetivas del personal, más allá de la mera enumeración de las características del puesto.

Consideramos importante aunar el teletrabajo con el trabajo presencial, y hemos propuesto 3 días semanales de teletrabajo y 2 días de presencial, pero el gobierno no lo ha querido recoger. Además, la administración sólo debería alegar razones técnicas u organizativas para el reingreso al trabajo presencial, previo acuerdo con la representación sindical.

Asimismo los tiempos máximos de trabajo, los tiempos mínimos de descanso y el horario deben estar concretados, y no se garantiza la desconexión digital ni la privacidad del personal.

Tampoco aparece un compromiso claro de proveer y abonar el material y herramientas necesarias para el teletrabajo.

Respecto a la perspectiva de género, aparece una redacción tramposa. Cuestión importante tras haber quedado claro durante la pandemia la sobrecarga que ha supuesto sobre todo para las mujeres. El teletrabajo no ha funcionado como herramienta para la conciliación, sino todo lo contrario, y habría que poder realizar un seguimiento a la proporción de esta modalidad entre hombres y mujeres.

Tampoco recoge cuestiones como la formación específica en tecnologías y salud laboral que requiere este tipo de trabajo.

Como hemos mencionado, el autoritarismo y la falta de respeto al personal del Gobierno Vasco se manifiesta tanto en la propia normativa como en todo el proceso de negociación. Teniendo mayoría, va a imponer también este proyecto que mira a sus intereses porque quiere y porque puede. Seguiremos haciendo frente a este rodillo y sector a sector, centro a centro, LAB luchará por situar el derecho del trabajo no presencial en beneficio de las y los trabajadores.