El encarecimiento de la vida para las y los trabajadores no cesa en Euskal Herria. En Hego Euskal Herria, los índices de inflación han alcanzado en los últimos meses los valores más altos de los últimos 30 años. Estamos viviendo una subida vertiginosa del precio de la luz y los precios de los alimentos básicos no paran de subir, como el precio del pan, que ha subido un 6,5%, los huevos, un 11% más caros, y el aceite, un 32% más caro. Con la respuesta a la crisis que han generado los estados y los oligopolios empresariales, se está acentuando el encarecimiento general de la vida y, en consecuencia, la exclusión social.

Esto está ocurriendo mientras las entidades financieras y las empresas energéticas están aumentando y aumentando sus beneficios: Iberdrola ganó 3.900 millones de euros en 2021 -con una subida del 36% en el primer semestre de 2022-, Endesa 1.900 millones, Naturgy 1.214 millones, Bp 6.615 millones; Repsol, con 2.539 millones, duplica sus beneficios del año pasado en lo que va de año. El BBVA ha obtenido un beneficio de 3.001 millones en el primer semestre, lo que supone un incremento del 57% respecto a las ganancias del año pasado, y Kutxabank, 163,2 millones, un 30% más que el año anterior.

En Euskal Herria también se está produciendo una pérdida progresiva de los derechos de las y los trabajadores y de los sectores populares; la cuestión de la energía, como ya se ha mencionado, es significativa. Y las previsiones para el invierno no son mejores. Muchas y muchos trabajadores tendrán dificultades para alimentarse en invierno, pagar el alquiler o la hipoteca o encender la calefacción.

El encarecimiento de la vida no es coyuntural. El capital se está reorganizando constantemente, negando los derechos de los sectores populares, saqueando territorios, y expropiando pueblos, negando la soberanía de los pueblos. Reflejo de ello es también lo que está ocurriendo en el nuestro. No se cuestiona el modelo de consumo y desarrollo y, más que para dar una respuesta adecuada a la emergencia ecológica, se está destinando dinero público, incondicionalmente, a las empresas.

Las medidas de choque que se están promoviendo tanto desde el Gobierno Vasco como desde el Gobierno español (las últimas anunciadas esta semana) no son, como dicen, medidas de protección a las y los trabajadores, sino parches, sin vocación de abordar la situación de fondo. No abordan el debate de la redistribución de la riqueza.

Las medidas presentadas por el Gobierno de Pedro Sánchez son coyunturales y no cuestionan el poder del oligopolio energético y la banca.

En cuanto al Gobierno del PNV, demuestra que de nuevo utiliza el concierto económico para velar por los intereses de CONFEBASK. Las medidas que plantea para adaptar el IRPF no son progresivas, no contemplan en su conjunto la pérdida de poder adquisitivo por el alza de la inflación para las y los trabajadores. El concierto económico da la posibilidad de desarrollar una política fiscal diferente, gravar más las rentas de capital y gravar las ganancias empresariales, promover un reparto más justo de la riqueza para que los que más tienen aporten más. Pues bien, se niega a ello. El Gobierno del PNV vela por los intereses de la patronal, haciendo suyas las políticas demandadas por los partidos de derechas. De esta manera, presiona a las y los trabajadores para que acepten la pérdida de capacidad adquisitiva de los salarios o el empeoramiento de las condiciones laborales.

Así las cosas, desde LAB reivindicamos:

– Cambio de rumbo de las políticas públicas. Priorizar los intereses y necesidades de la clase trabajadora y de los sectores populares.

– Promover una redistribución de la riqueza que sustituya el sistema que explota la naturaleza y a la personas, poniendo la vida en el centro, repartiendo la riqueza, los cuidados y el empleo.

– Cambio radical del modelo socioeconómico que organiza el trabajo y la producción, distribución y consumo de energía en Euskal Herria. Control público y social del sector energético y de las entidades financieras para que la energía sea un derecho y no una mercancía. Soberanía política para avanzar en la soberanía energética, en los ámbitos relacionados con ella. Todo eso aquí, hacerlo posible en Euskal Herria, por la vía de la soberanía.

– En el desarrollo de los puntos anteriores, la transición ecosocialista y feminista, basada en los siguientes temas prioritarios: el derecho a decidir, combatir las causas estructurales y sistémicas de precarización y empobrecimiento de las mayorías sociales, el reconocimiento y reparto de todos los trabajos, un sistema propio para garantizar pensiones dignas y un sistema público-comunitario vasco de cuidados.