Son numerosos los sectores públicos privatizados, y esto tiene que terminar, ya que no es justo que la sociedad vasca pague sus impuestos para que vayan a engrosar los bolsillos de las empresas privadas. Los y las delegadas de ambulancias del sindicato están hartas de ver como aparece empresa tras empresa, se llevan su dinero y después desaparecen.
La Pau se fue dejando miles de euros de deuda a cada persona de la plantilla, pero al final vemos como no fueron más que el chivo expiatorio utilizado por un sistema que falla una y otra vez. Incluso culparon a la parte social de la situación. El problema no fue solo la gestión de La Pau, Larrialdiak, Ambuibérica, etc. el problema es el modelo de gestión. Un modelo de gestión en el que lo único que se busca es la rentabilidad para la empresa privada y no el bienestar, ni de las y los pacientes ni de las y los trabajadores, un modelo que se basa en la filosofía de quitarse el marrón de encima a costa de los bolsillos de las personas contribuyentes.
Con la llegada de UTE BIZKANB (Unión Temporal de Empresas principalmente participada por el grupo ALSA) en diciembre de 2024, sigue, como no, la tónica habitual de las empresas adjudicatarias, aunque esta vez es más sangrante que nunca. Contratos con salarios que superan incluso en 30.000€ anuales los salarios establecidos en el convenio, antigüedades desorbitadas a personas que acaban de contratar, puestos de trabajo duplicados y hasta triplicados…
Y mientras se gastan cientos de miles de euros en los salarios de unas pocas personas siguen sin destinar los recursos a lo que realmente importa, el servicio. 14 años lleva publicado el Real Decreto 836/2012 que es el que regula el equipamiento sanitario y la dotación de personal de los vehículos y 14 años se lleva incumpliendo. Lo mismo pasa con el estudio ergonómico, que en 3 años que lleva hecho nunca han llegado a cumplir íntegramente. Esto pone en riesgo la salud de las trabajadoras y trabajadores, sí, pero también la de los pacientes. Que vaya una sola persona a movilizarles cuando sin ninguna duda se necesitarían dos, nos pone en peligro a todas las partes.
El sindicato LAB dice BASTA a este tipo de empresas que, por mucho dinero que reciban, solo priman sus propios intereses económicos, llegando a traer ambulancias en pésimas condiciones y con notorias irregularidades, utilizadas ya durante años en Madrid y Asturias: “No nos vale que lo que no quieran allí nos lo traigan aquí”. Desde el comité de empresa del transporte programado se le han comunicado a la empresa las irregularidades de esas dotaciones, pero hacen caso omiso.
LAB opina que se debe parar este modelo y reivindicar un servicio justo y digno para la sociedad.

