Durante los últimos meses, el sindicato LAB ha tenido conocimiento del proyecto de planta de biometano que Goieki (agencia de desarrollo comarcal de Goierri) está impulsando en nuestra comarca. Han presentado el proyecto vinculado al consumo energético de las empresas ArcelorMittal en Olaberria y CAF en Beasain. Por tanto, LAB ha realizado un trabajo con sus representantes sindicales en esas empresas. Ha solicitado información sobre el proyecto, sobre su integración tecnológica en los procesos productivos y sobre las posibles consecuencias sobre la organización laboral en las empresas.
La descripción del proyecto incluye una sustitución parcial del uso de gas fósil por biometano en ambas fábricas. Esto supondría un avance en la descarbonización de estas industrias, aunque todavía parcial, especialmente en el caso de ArcelorMittal Olaberria. Sin embargo, hay elementos que generan
cierta preocupación. El volumen de materia orgánica necesaria para el funcionamiento de la planta excede en mucho los residuos ganaderos y urbanos de la comarca, así que haría traer esas cantidades de otros lugares a decenas de kilómetros. Junto a ello, el volumen de residuos generado al final del proceso tampoco podría ser absorbido por el territorio de la comarca. Eso exige que se tenga una discusión abierta y transparente sobre el conjunto del proyecto. Algunas informaciones en prensa o reuniones no recogen ninguno de estos elementos.
LAB considera que la transición ecosocial debe hacerse con planificación y con participación democrática de las personas trabajadoras. LAB asume la transformación energética de la industria como un espacio de conflicto sindical. Proyectos de esta dimensión se deben presentar de forma transparente al conjunto de la comarca y a las plantillas directamente afectadas. Por eso, los siguientes pasos no pueden recorrerse con informaciones parciales. Tanto en el ámbito institucional como en los centros de trabajo, se deben abrir espacios de información y discusión colectiva sobre el proyecto. En ambos casos, se debe reconocer e incluir la participación vinculante de las personas trabajadoras. Es así como podremos disputar el futuro de la comarca, su empleo industrial y la transición ecosocial.

