Las personas trabajadoras de la incineradora de Zubieta darán comienzo a un calendario de movilizaciones, y se movilizarán el 15 de enero a las 13 horas en la entrada de la propia planta, para reclamar un convenio de empresa que reconozca y mejore las penosas condiciones de trabajo de las personas trabajadoras de la incineradora.
Tras un largo año negociando con la empresa EKOBAL sobre la regulación de las condiciones laborales tan específicas y concretas de la incineradora y no contempladas en el Convenio de Limpieza Viaria de Gipuzkoa, las y los trabajadores vuelven a la casilla de salida ante la falta de voluntad de la empresa a reconocer las penosas condiciones de trabajo que las personas trabajadoras de la incineradora están obligadas a soportar, todo ello con la connivencia de GHK y Ekondakin, y siempre con la Diputación de Gipuzkoa como última responsable.
Las personas trabajadoras de la incineradora trabajan en un entorno con una turnicidad, peligrosidad y toxicidad no regulada en el convenio del sector, condiciones por las que ni están protegidas ni gratificadas. La empresa, además, obliga a trabajar jornadas de hasta 12 horas seguidas a las personas trabajadoras de los turnos 24/7, turnos que ya de por sí conllevan un perjuicio real en la salud, para cubrir ausencias de trabajadores del turno anterior o del turno siguiente. Por si esto fuera poco, obliga también al personal de mantenimiento a realizar un servicio de retén los fines de semana, imponiendo un servicio y una disponibilidad que ni están regulados ni gratificados.
¿Son conscientes EKOBAL, GHK y Ekondakin del perjuicio que generan en la salud de las personas trabajadoras tantas horas de trabajo acumuladas y no reguladas? ¿Es conocedora la Diputación de Gipuzkoa de las condiciones de las personas trabajadoras de la incineradora? ¿Qué tiene que decir como última responsable y beneficiaria de la situación?
Las y los trabajadores reivindican un convenio de empresa en el que se valore y se regule la turnicidad y la continua disponibilidad que se exige a las personas trabajadoras de la incineradora, así como la peligrosidad y toxicidad real a la que están expuestas a diario.

