Queremos cambiar el mundo. Cambiarlo todo. Hace tiempo asumimos el compromiso de transformar la realidad que vivimos y en ello estamos.
En este momento atravesamos la fase más salvaje del capitalismo, cuando la mayor parte de la riqueza se acumula en manos de unos pocos en el mundo y cada vez somos más las personas que vivimos en la pobreza y la precariedad. En este contexto en el que se están extendiendo el fascismo, la ultraderecha, las ideas reaccionarias, racistas, antifeministas, tránsfobas… la posibilidad de unas vidas dignas queda cada vez en manos de menos personas, mientras el odio, el miedo y el control se imponen en la agenda política.
Pero, frente a quienes quieren provocar desesperanza e inmovilismo, desde el feminismo nos organizamos para hacer frente a este mundo. Hace tiempo que tomamos esa decisión y creemos que el sindicalismo también es una herramienta para ello. Nos organizamos cuando conseguimos las primeras delegadas mujeres* para articular nuestras propias luchas en el mundo laboral; nos organizamos en las calles de nuestros pueblos y ciudades en Euskal Herria para impulsar movilizaciones masivas por el derecho al aborto; nos organizamos las trabajadoras del comercio ante la amenaza de trabajar también los domingos; nos organizamos las trabajadoras de hogar y cuidados para conseguir el primer convenio en Euskal Herria y también para llevar a cabo la primera Huelga Feminista General, que supuso un hito histórico, para reivindicar la vida frente al capital, colocando los cuidados y la vida de todas en el centro, denunciando el odio y las necropolíticas.
No son pocas las conquistas logradas. Y hoy seguimos en marcha. Saldremos a las calles con la reivindicación de organizarnos y luchar frente al sistema capitalista heteropatriarcal y colonial. También para organizarnos frente a las múltiples opresiones que genera el sistema hoy: desarrollando estrategias colectivas contra la violencia machista tanto en las calles como en los centros de trabajo, o dando un paso adelante en la lucha contra la brecha salarial articulando una huelga general por un salario mínimo propio.
Porque es una lucha en la que queremos estar en primera línea. Queremos ser protagonistas de ella, la clave para cambiar la situación. ¡El 8 de marzo y el 17 de marzo, mujeres*, trans y bolleras estamos preparadas para tomar las calles!
El 8 de Marzo es también el día de reivindicar el sindicalismo feminista, de seguir construyendo alianzas feministas frente al fascismo y al capitalismo. Frente a la reorganización del capitalismo que nos llega de la mano del autoritarismo y el fascismo, nuestra receta es el sindicalismo feminista de contrapoder. ¡Desde el feminismo, otro mundo es posible!
¡La lucha feminista merece la pena!

