Decimos esto por que es de sobra conocido que es desde la Consejería desde donde se marcan las directrices de gestión dejando poco margen a la iniciativa propia de los cuadros intermedios de gestión, que se salgan de dicho esquema. Para confirmar lo dicho nos remitimos a la cascada de dimisiones que se han producido en Osasunbidea bajo el mandato de Marta Vera (hasta la fecha no se había producido algo así nunca), de las cuales varios de esos cuadros que han manifestado sus discrepancias con la línea marcada con ella.

Ello es síntoma de que nunca una consejería de sanidad había estado tan distanciada, no ya de la plantilla de Osasunbidea, sino de sus cuadros directivos.

El caso de Juan José Rubio es, por la importancia de su cargo y por ser el segundo gerente que dimite, aún más significativo. El mismo alude a esa falta de margen para la iniciativa propia y las desavenencias que de ello se han derivado.

Por nuestra parte recordamos, como en su día ya expusimos ante su nombramiento, que según el currículum divulgado, no tenía experiencia en la gestión de organizaciones sanitarias complejas como los servicios sanitarios públicos. Lo que hacía pensar que su designación podía tener caracter de improvisación ante el vacio dejado por Sanz Barea.

Queda claro que la deriva en la que ha inmerso Marta Vera a la sanidad pública de Nafarroa (recortes de plantilla, listas de espera, privatizaciones escandalosas, centralización de servicios caoticas como Laboratorios, etc), se manifiesta de manera más gráfica cuando un cargo de confianza designado por ella vuelve a dimitir y mostrar sus discrepancias.

Son las formas de funcionar de la casta política de UPN cada vez más distanciada de la ciudadanía, que en su empeño por imponer un proyecto cada vez menos legitimado va dejando incluso a sus colaboradores tirados por el camino.