El Fondo Monetario Internacional vuelve con imposiciones de la desigualdad, la precariedad social y laboral, y de la negación de la capacidad soberana de los pueblos para tomar sus propias decisiones. Sus recetas son conocidas: más copago sanitario para sustituir la inversión pública en los servicios de salud, empujándolos a su privatización; más precariedad laboral y menor poder en la negociación colectiva; apostar por fórmulas fiscales regresivas e injustas.

Este anuncio del FMI no viene solo. Estamos viendo en las últimas semanas actuaciones y tomas de postura dirigidas a profundizar y acelerar la agenda neoliberal, tan perjudicial para las personas y los pueblos. Se están acelerando las negociaciones en relación al Tratado Trasatlántico de Libre Comercio entre Estados Unidos y Europa (TTIP), la derecha y socialdemocracia europea van de la mano en el Parlamento europeo para dar cobertura y legitimidad a un Tratado que significará una agresión sin precedentes a los derechos laborales, sociales y medioambientales. En este contexto, no puede pasar desapercibida el carácter estratégico y arma de dominio mundial que Obama, Merkel y compañía han dado a este Tratado en la última Cumbre del G7 en Baviera.

Entramos en una nueva fase de agresión a los pueblos y a las trabajadoras y trabajadores. En nombre del crecimiento, pretenden apretar aún más la soga negándonos la soberanía, abandonándonos en manos de las multinacionales, aumentando las bolsas de pobreza severa y haciéndonos creer que la precariedad social y laboral es el sacrificio que tenemos que pagar para salir de la crisis económica.

Desde Euskal Herria tenemos que redoblar los esfuerzos para responder y cuestionar el proyecto neoliberal desde la movilización permanente. En los próximos meses las tareas están claras: hacer frente al TTIP, exigir a las instituciones y lograr que las medidas recogidas en el Programa Social sean realidad, levantar un muro ante las imposiciones del FMI, impulsar las alternativas, impulsar un proceso soberanista para poder dotarnos de la capacidad de decisión plena en materia económica y sociolaboral.