LAB rechaza de forma rotunda el ERE anunciado por la dirección de Tubos Reunidos en las plantas de Amurrio y Trápaga.
No aceptamos que se pretenda hacer pagar a la plantilla una situación coyuntural y decisiones estratégicas fallidas, cuando la empresa ha recibido más de cien millones de euros de dinero público para garantizar la viabilidad industrial y el empleo.
Tubos Reunidos no es una empresa abandonada a su suerte. Ha contado durante años con ayudas públicas, avales del Estado y ERTEs financiados por toda la sociedad. Una empresa sostenida con dinero público no puede despedir personas trabajadoras. Por ello, LAB señala también la responsabilidad de las instituciones que han sido parte activa de este proceso.
El impacto territorial es especialmente grave en Ezkerraldea y Aiaraldea, dos eskualdes castigados por la desindustrialización y la pérdida continuada de empleo industrial. No hay plan real de reindustrialización mientras se acepta la destrucción de puestos de trabajo en el presente.
LAB no acepta ningún ERE ni destrucción de empleo. Apostamos por la activación, la organización y la lucha colectiva para defender el empleo, las plantas de Amurrio y Trápaga y el futuro industrial de ambos eskualdes.

