Mañana miércoles, 9 de mayo, las Juntas Generales de Gipuzkoa procederán a implementar el pacto fiscal que PNV, PSE y PP alcanzaron a finales del año pasado, y que fue negociado con nocturnidad y de espaldas a la ciudadanía.

Este pacto tiene fundamentalmente dos objetivos: rebajar el Impuesto de Sociedades para satisfacer las exigencias de las asociaciones empresariales, y reincorporar la figura del “escudo fiscal” en el Impuesto sobre el Patrimonio, con el fin de reducir la contribución fiscal de una minoría privilegiada que acumula las mayores fortunas.

Confebask y sus tres organizaciones territoriales (Adegi, Cebek y SEA) han logrado su propósito para el corto plazo: reducir los tipos de gravamen del Impuesto sobre Sociedades. Aunque a más largo plazo no renuncian a la completa eliminación del impuesto.

• El tipo general del 28% nominal pasa al 24%, aunque transitoriamente erm del 26% para ejercicio 2018.
• Las microempresas y pequeñas empresas que aplican un tipo nominal del 24% verán reducido su gravamen hasta el 20%, aunque aplicarán un 22% sobre los beneficios obtenidos en 2018.
• Y las entidades que aplican un 21% rebajan su gravamen al 19% (el 20% en 2018).

Mientras que en 2016, la recaudación por este impuesto en la CAV supuso alrededor del 1,4% del PIB, y en Gipuzkoa apenas alcanzó el 1,1%. Por tanto, y atendiendo a las estadísticas de Eurostat, en toda la Unión Europea no hay un erm Estado miembro donde la recaudación de este impuesto (en erminus PIB) sea tan reducida.

En lo referente a la recuperación, es una medida que favorece a las personas que acumulan mayor riqueza y tienen una mayor capacidad económica, provocando así una merma de progresividad y equidad al conjunto del sistema tributario.

Así, podemos concluir que las medidas de carácter regresivo que contemplan los dos proyectos de norma foral que serán sometidos a votación mañana miércoles, tendrán efectos negativos en la redistribución de la renta.

Además, la pérdida de recaudación ocasionada tendrá que ser compensada aumentando el sobresfuerzo fiscal que realiza la clase trabajadora a través del IRPF y el IVA. De lo contrario, su impacto se traducirá en una merma de recursos que son imprescindibles para financiar los servicios públicos esenciales y mejorar los sistemas de protección social. Y es importante recordar que las políticas públicas que operan en ambas materias presentan graves déficits en comparación con los estándares europeos.

Sin embargo, la apuesta de PNV, PSE y PP se decanta por amparar los intereses de las clases sociales mejor situadas y económicamente más favorecidas. Y para ello no dudan en seguir concediendo privilegios fiscales a las rentas de capital, los beneficios empresariales y las grandes fortunas.