SOS Deiak es el centro neurálgico de la atención a emergencias en Euskadi. Su papel es esencial para la coordinación rápida y eficiente entre ciudadanos y servicios de urgencia: Ertzaintza, sanitarios, bomberos, salvamento, protección civil, etc. A pesar de esta labor crítica, el reconocimiento profesional, organizativo y retributivo de su personal no está alineado con su función.
Cuando alguien llama al 112 no lo hace por rutina. Llama con miedo, con urgencia, a veces sin saber explicar bien qué ocurre. En esos primeros segundos, una persona al otro lado del teléfono escucha con calma, decide y coordina la ayuda necesaria. Esta voz es la voz de una persona trabajadora que sostiene situaciones límite cada día.
Lo que gran parte de la ciudadanía desconoce es que este servicio esencial se presta actualmente en condiciones laborales precarias, reguladas en el convenio estatal del contact center y bajo un modelo de subcontratación que provoca una alta rotación de personal.
La atención de emergencias exige experiencia, formación continua, estabilidad emocional y conocimiento profundo del sistema. Sin embargo, la situación actual lleva a que muchos profesionales del 112 se vean obligados a marcharse tras adquirir esa experiencia, no por falta de compromiso, sino por la falta de estabilidad, reconocimiento y buenas condiciones laborales. Lo anterior implica que los equipos se vean debilitados y la carga de trabajo y la presión aumente para las personas trabajadoras que continúan prestando servicios.
Pero la precariedad no solo afecta a quien trabaja allí; afecta a quien llama buscando ayuda. Un servicio con alta rotación implica más personal nuevo enfrentándose a situaciones extremas, menos continuidad y menor capacidad de respuesta en momentos críticos. Y en una emergencia, cada decisión cuenta.
Consideramos que mejorar las condiciones del personal del 112, además de ser una reivindicación laboral, es una medida de seguridad pública. Supone garantizar que, cuando alguien marque ese número, encuentre a una persona con la experiencia, la serenidad y el respaldo necesarios para ayudar de verdad.
En virtud de lo anterior, exigimos que la Administración asuma su responsabilidad mediante una gestión directa, solicitando, por tanto, la publificación del servicio. Cuidar a quienes atienden el 112 es cuidar de la ciudadanía. Porque un servicio de emergencias fuerte se construye con personas cuidadas, reconocidas y estables, con unas condiciones laborales dignas.

