Desde el sindicato LAB comparecemos hoy para denunciar un ataque directo en este conflicto laboral.
La empresa ha despedido a nuestro delegado sindical de LAB y ha sancionado a tres trabajadores. Ya no estamos ante una discrepancia sobre condiciones laborales. Estamos ante una estrategia deliberada de represión sindical y de provocación directa a la plantilla.
Cuando se despide a un delegado sindical y se castiga a trabajadores por defender sus derechos, no se está gestionando una empresa; se está intentando imponer el miedo.
Este conflicto comenzó con una modificación sustancial de las condiciones de trabajo que fue recurrida judicialmente. La autoridad judicial fue clara: estimó nuestras pretensiones y ordenó la paralización cautelar de la modificación de jornada hasta la celebración del juicio del 11 de marzo, indicando expresamente que no existía causa que justificara la decisión empresarial.
Lejos de rectificar, la empresa respondió contratando a 18 nuevos amarradores con el mismo horario que pretendía implantar mediante la modificación sustancial, es decir, el modelo de jornada que la autoridad judicial ha ordenado paralizar cautelarmente. De este modo, intenta aplicar por la vía de los hechos lo que no puede imponer legalmente, eludiendo una resolución judicial firme. Además, estas contrataciones se realizaron saltándose los criterios de llamamiento acordados, dejando fuera a trabajadores eventuales que venían prestando servicios desde hace años.
Aquella decisión ya suponía un intento evidente de eludir la resolución judicial y una agresión directa a los compañeros y compañeras eventuales.
Ahora la empresa da un paso más: despide a nuestro delegado sindical y sanciona a tres trabajadores. Esto no es una casualidad. Esto no es un error administrativo. Esto es una ofensiva consciente contra la representación sindical y contra el conjunto de la plantilla. La empresa ha decidido buscar el enfrentamiento directo.
Frente a esta situación, desde LAB afirmamos con rotundidad:
- No vamos a aceptar despidos represivos.
- No vamos a permitir sanciones injustas.
- No vamos a abandonar a ningún compañero ni compañera, sean fijos o eventuales.
- No vamos a tolerar vulneraciones del derecho a la acción sindical.
Si la empresa cree que mediante el miedo va a dividir a la plantilla, se equivoca profundamente. Cada agresión refuerza nuestra determinación y nuestra unidad.
La responsabilidad de la escalada es exclusivamente empresarial. Han tenido la oportunidad de respetar la resolución judicial, de retirar la modificación sustancial y de abrir un proceso de negociación real. Han elegido la vía de la represión.
Ante ello, la plantilla debe responder con unidad, organización y movilización. Iniciamos una nueva fase del conflicto. No porque la deseemos, sino porque la empresa la ha impuesto.
Exigimos de manera inmediata:
- La readmisión del delegado sindical despedido.
- La retirada de todas las sanciones impuestas.
- El respeto íntegro de la medida cautelar judicial.
- La retirada definitiva de la modificación sustancial de condiciones de trabajo.
- La restitución de los trabajadores eventuales desplazados.
Si no hay una rectificación inmediata, activaremos todas las herramientas sindicales, jurídicas y de movilización a nuestro alcance.
No buscamos el conflicto, pero no le tenemos miedo. Cuando se ataca a un delegado sindical, se ataca a toda la plantilla. Y cuando se ataca a la plantilla, la respuesta será colectiva.
Hacemos un llamamiento a la unidad de todos los trabajadores y trabajadoras. Este no es el momento de la resignación. Es el momento de la dignidad, la organización y la lucha.
La empresa ha elegido el camino de la confrontación. Nosotros elegimos el camino de la defensa firme y colectiva de nuestros derechos.

