El 3 de diciembre es el día internacional de las personas con diversidad funcional. La discapacidad no es algo que le sobreviene a la persona, sino el producto de la relación entre una persona con sus características particulares y su entorno. Hoy en día, el 70% de las trabajadoras con discapacidad trabajan en la producción, y el 40% cobran salario inferior al SMI. Los prejuicios y el desconocimiento son la principal traba para el acceso de estas personas al mercado ordinario. Por lo que normalmente, las condiciones laborales en las que se trabajan no garantizan una vida digna y autónoma.
Es hora de romper con todas esas barreras que nos complican la vida a las personas con discapacidad, esas barreras que nos encontramos a la hora de buscar un trabajo o a la hora de comunicarnos, barreras para el ocio, la vivienda, la movilidad, la familia, el apoyo.. Barreras que afectan directamente en la merma de derechos civiles de las personas con discapacidad. La principal barrera para la inserción social es la vulneración del derecho a un trabajo digno, como consecuencia de la precariedad laboral. Precariedad que tiene una importante incidencia en el origen de las discapacidades y precariedad a la que se encuentra abocado este colectivo.

Barreras que hay que romper, barreras además, sustentadas por las propias leyes estatales que regulan las relaciones laborales e inserción laboral de las personas con discapacidades, pero que como se puede constatar, no han sido eficaces para hacer frente a la discriminación laboral que padecen. Barreras que se incrementan en estos tiempos donde las administraciones han apostado por reducir recursos, servicios y apoyos económicos, haciendo aún más difícil el avance hacia una real y plena integración de este colectivo.

Necesitamos voluntad política y leyes que verdaderamente incorporen y garanticen la igualdad de oportunidades a las personas discapacitadas en el acceso a un trabajo digno; para ello, reivindicamos capacidad normativa y no limitarnos a la mera gestión de lo impuesto desde Madrid. Necesitamos ya, un Marco Vasco de Relaciones Laborales que haga suyo las reivindicaciones y aspiraciones de las personas con diversidad funcional.

Euskal Herria, 2 diciembre de 2011