El Aberri Eguna es el día de la Nación Vasca. Es el día de mirar a Euskal Herria, de reivindicar las oportunidades y la capacidad de nuestro pueblo para avanzar con determinación en la liberación nacional y social. Aunque el mundo se cubre de nubes oscuras, en Euskal Herria los rayos de sol siguen brillando con fuerza. Prueba de ello es el rotundo éxito de la huelga general del 17 de marzo, una movilización en defensa de la redistribución de la riqueza, del fortalecimiento de la soberanía y de un salario mínimo interprofesional propio y digno.
El Aberri Eguna de este año se sitúa en un contexto especialmente complejo, marcado por la ofensiva del imperialismo. En un sistema capitalista basado en el crecimiento ilimitado y ecológicamente insostenible, el control de las fuentes de energía se ha convertido en un foco de conflictos. La voluntad de sostener un capitalismo heteropatriarcal, colonial y ecocida —inviable y profundamente injusto— ha encadenado crisis sucesivas y ha sumergido al mundo en una fase cada vez más agresiva y depredadora.
En este escenario, tras el secuestro del presidente de Venezuela y de una diputada, y el endurecimiento del cruel bloqueo contra Cuba, Estados Unidos e Israel han lanzado una nueva ofensiva imperialista en Oriente Medio. Sus consecuencias son devastadoras: miles de muertes en Irán y Líbano, destrucción y sufrimiento para los pueblos, y un impacto directo en las condiciones de vida de la clase trabajadora. La subida del gasóleo, de la electricidad y del gas agravará aún más el encarecimiento de la vida; si la guerra se prolonga, el riesgo de que aumenten las desigualdades sociales es elevado.
Frente a la injerencia y la imposición, reivindicamos un nuevo orden internacional basado en la soberanía de los pueblos y en el bienestar de las mayorías sociales. La clase trabajadora vasca habla alto y claro: ¡No a la guerra! Y lo decimos también con firmeza: no vamos a pagar la factura de una guerra que no es nuestra. Cuarenta años después de la victoria en el referéndum sobre la OTAN, el sindicato LAB reafirma su compromiso de expulsar a la OTAN de Euskal Herria y avanzar hacia su disolución. Rechazamos sin ambigüedades la apuesta por el militarismo y la industria armamentística impulsada tanto por los gobiernos europeos como por las instituciones locales.
Euskal Herria no está al margen de los riesgos globales. Pero frente a la incertidumbre tenemos una certeza: la organización y la lucha colectiva son el camino para construir un modelo económico y social que garantice condiciones de vida dignas para toda la ciudadanía. Somos un pueblo vivo y combativo. Desde Euskal Herria tenemos la necesidad y la oportunidad de construir un modelo de sociedad más justo.
Gracias a décadas de lucha, seguimos promoviendo las condiciones para avanzar en la construcción de una República Vasca independiente, euskaldun, socialista y feminista. En este sentido, se abre una oportunidad para dar nuevos pasos en el reconocimiento nacional de Euskal Herria y en su capacidad de decisión.
En Ipar Euskal Herria, los resultados de las últimas elecciones darán impulso a las aspiraciones soberanistas. Se están reforzando las posiciones a favor demuna estructura administrativa con mayores competencias que la actual Mancomunidad Vasca (Euskal Elkargoa), y en este debate mantenemos una posición sindical clara: estamos trabajando, junto a distintos agentes, en una propuesta concreta para la creación de un marco propio de negociación colectiva.
En Hego Euskal Herria, a su vez, se están generando nuevas condiciones para superar el actual marco jurídico-político. Desde la perspectiva de LAB, hay tresgrandes retos: el reconocimiento del carácter nacional de Euskal Herria y la garantía de la oficialidad real de nuestra lengua nacional, el euskera; la definición del derecho a decidir; y la superación del actual nivel de autogobierno mediante la consecución de nuevas competencias que permitan construir un Marco Vasco de Relaciones Laborales y de Protección Social.
Para hacer frente a la precarización de la vida y frenar el auge de la ultraderecha y el fascismo, seguimos luchando por medidas en favor de toda la clase trabajadora, combatiendo las brechas machistas, racistas y también las generacionales. La iniciativa impulsada desde la mayoría sindical para contar con un salario mínimo interprofesional propio y mejorar los salarios sigue avanzando: gracias a la fuerza acumulada en la huelga, daremos un nuevo impulso a la negociación colectiva y, al mismo tiempo, mantenemos abierto el camino político para lograr la competencia que permita establecer dicho salario mínimo.
Al mismo tiempo, seguimos firmes en la lucha por el desarrollo de los servicios públicos y la garantía del derecho a la vivienda; en la defensa del empleo in- dustrial y en la reividicación de una política industrial orientada a la transición ecosocial.
La situación del euskera requiere una mención especial. Estamos viviendo una ofensiva judicial y mediática que pone en cuestión su oficialidad. Sin embargo, la gran participación ciudadana en la Korrika ha mostrado que el deseo y la voluntad de promover el euskera siguen siendo fuertes; un clamor que se ha extendido a los cuatro vientos: ¡Somos euskera! ¡Somos nación! Las dos lenguas deben ser oficiales en la administración pública. Ante el daño causado sentencia tras sentencia, es imprescindible dotarse de garantías jurídicas que hagan efectiva la oficialidad del euskera; en el caso de la Comunidad Autónoma Vasca, ya están en marcha iniciativas legislativas en esa dirección. Desde LAB seguiremos construyendo alianzas en favor del euskera y fomentando la movili- zación social.
Para finalizar, en el contexto del Aberri Eguna, ex- presamos nuestro apoyo a la iniciativa Euskal Herria Batera, así como a las movilizaciones convocadas por EH Bildu en Iruñea y por el movimiento abertzale de Ipar Euskal Herria en Baiona, y llamamos a las y los trabajadores vascos a participar en ellas.

