(Ginebra, 12 de junio de 2011)

En primer lugar, en nombre de la Unión Internacional de Sindicatos del Metal y la Minería (UIS MM) quiero agradecer la posiblidad otorgada a la organización a la que represento para tomar la palabra en la CIT, por primera vez desde que se creó nuestra UIS. 
Dicho esto, también quiero subrayar que es fundamental que la OIT base su funcionamiento en principios democráticos, bajo la premisa de no marginar a ninguna de las distintas organizaciones internacionales sindicales existentes.

Nuestra UIS, como organización de rama afiliada a la Federación Sindical Mundial, exige que el trato que se le otorgue a la FSM, que a nuestro juicio representa el sindicalismo de clase más coherente a nivel mundial, sea tan correcto como el que se dispensa a otras internacionales del ámbito sindical. Ya que, de lo contrario, la OIT estará dando la espalda a sus principios fundadores.

A consecuencia de la crisis capitalista a nivel mundial, hemos tenido que hacer frente a un gran número de despidos de trabajadores en estos sectores, especialmente en Europa y Norteamérica; despidos que han sido consecuencia de las políticas que están siguiendo las multinacionales de nuestro sector y que tienen como ejes fundamentales la deslocalización de empresas y el logro de beneficios, a costa de las condiciones laborales de las y los trabajadores. Se calcula que, en todo el mundo, son alrededor de 20 millones las personas que en los sectores del metal y la minería han perdido sus puestos de trabajo, según datos oficiales. No obstante, hay que subrayar que el número es mayor, dado que especialmente en África, Asia y Latinoamérica millones de trabajadores del sector desempeñan su trabajo sin contrato, derechos laborales ni seguridad social.

Quieren que las y los trabajadores del sector paguemos las consecuencias de la crisis y para ello no dudan en rebajar a la más mínima expresión los derechos laborales y sindicales en las empresas de nuestro sector, estableciendo ritmos de trabajo infernales. Igualmente, imponen salarios de miseria en muchos continentes, y en aquellos que los salarios son algo mejores, la tendencia de las multinacionales durante los últimos años es, además de los despidos ya indicados, el recorte de los mismos. Por citar sólo un dato, durante los últimos tres años el poder adquisitivo de las y los trabajadores del sector en la UE se calcula que se ha visto mermado un 15%. Las jornadas de trabajo aumentan en casi todas las multinacionales y los ritmos de trabajo cada vez son más frenéticos.
Todo ello repercute en la salud de las y los trabajadores de nuestra rama, tal y como demuestra el hecho de que cada año se calcula que hay más de millón y medio de accidentes en los sectores de la minería, metalmecánica y metalurgia. Esto es más grave aún si tenemos en cuenta las enfermedades profesionales, que son incluso más numerosas, aunque a menudo se detectan años más tarde.

Por todo ello, en estos momentos las y los trabajadores de la minería y la metalurgia nos jugamos mucho, al igual que el resto de trabajadores y trabajadoras de otros sectores del mundo. Por eso es necesario que independientemente del sector en que trabajemos cada uno de nosotros y nosotras, tengamos claro que la lucha es común, y que es necesario lograr un cambio político que conduzca a un cambio social.

También en los sectores del metal y la minería, se debe combatir con firmeza al sistema capitalista y sus trasnacionales, que controlan más del 70% del comercio mundial del sector del metal y la minería y condicionan con su poder y sus políticas neoliberales, no sólo las condiciones de trabajo sino incluso la propia soberanía de los Estados en muchos casos.

Luchar es necesario, tal y como han demostrado miles de trabajadores del metal y la minería en el mundo entero durante este último año. Hay muchos ejemplos de luchas dignas en nuestros sectores, aunque por limitaciones de tiempo sólo citaré tres:

– La encomiable lucha de los trabajadores de la Acería Griega Helleniki Halivourgia, que tras más de 6 meses de huelga peleando en defensa de sus puestos de trabajo y de sus condiciones laborales han visto como en un país supuestamente democrático como Grecia un juez vulneraba sus Derechos y declaraba ilegal la huelga que protagonizan.
– La lucha de los mineros de Perú, salvajemente reprimidos y 2 de ellos asesinados hace 10 días por exigir que las transnacionales reviertan una parte de sus beneficios en los países de donde sacan la materia prima.
– La lucha de los mineros del carbón de Asturias y de otras naciones del Estado español, que piden que se garantice la viabilidad de la minería y para ello se inviertan por parte del gobierno del Estado español 400 millones de euros, una nimiez si la comparamos con los 23.000 millones de euros del erario público que ese mismo gobierno del PP regalará a Bankia, un banco que está a punto de quebrar por culpa de la mala gestión de sus ejecutivos: ¿Hay miles de millones de euros para la Banca en el Estado español y no la hay para actividades económicas estratégicas como la minería, o para la educación y la sanidad? ¡Es una vergüenza, señores y señoras!

Estas luchas que hemos indicado en nuestro sector, y muchas más, se suman a otras que se están desarrollando a lo largo y ancho del mundo en contra de las consecuencias de esta crisis capitalista que estamos padeciendo el conjunto de la clase trabajadora. Quiero recordar en especial a la clase trabajadora europea que en Grecia, Portugal, País Vasco, Italia o el Estado español ha llevado a cabo huelgas generales a lo largo de este último año.

Es necesario denunciar también la criminalización de la lucha sindical coherente y consecuente que se está dando en algunos países de Europa, como por ejemplo el Estado español, donde tras la Huelga General del 29 de marzo decenas de trabajadores que participaron en la misma han sido detenidos y algunos de ellos encarcelados. El sistema capitalista nos quiere asustados y amordazados, pero no lo conseguirán. Por eso, quiero terminar mi intervención recordando a todos aquellos trabajadores y trabajadoras, que son millones, que a lo largo del último año han perdido su empleo o han visto mermados sus derechos a causa de la crisis capitalista mundial.

También a todos aquellos trabajadores víctimas de la lacra que suponen los accidentes laborales, que han resultado muertos o mutilados en sus puestos de trabajo.

Finalmente, mi recuerdo y admiración a todos los luchadores sindicales, trabajadores organizados, que han sido víctimas de violaciones de derechos humanos y de asesinatos, que han sido reprimidos y encarcelados en el mundo por el único delito de luchar por un mundo mejor para la mayoría de la humanidad. En particular quiero recordar a Rafa Díez Usabiaga, sindicalista de mi Pueblo, el País Vasco, injustamente encarcelado en el Estado español por su actividad política y sindical, a pesar de que los sindicatos vascos y decenas de miles de trabajadores hemos exigido su puesta en libertad.

Creo que es de justicia recordar a todos estos luchadores en marcos como éste, porque si no fuera por la entrega de gente así el mundo en que vivimos sería aún más injusto y peor.

Igor Urrutikoetxea (Secretario General de la Unión Internacional de Sindicatos del metal y la minería -UIS MM-)