La plantilla del Banco Guipuzcoano no para de recibir malas noticias. Desde que el Grupo Sabadell se hizo con el 100% del Banco los trabajadores y trabajadoras, principalmente la parte más importante que se encuentra en Euskal Herria, está padeciendo las consecuencias: desde el desmantelamiento de muchos de los servicios que se venían prestando, (los compañeros-as minusválidos de Gupost (Grupo Gureak), los de Banca Telefónica (Orkolan)) a la amenaza de la Aplicación del Art. 41 del Estatuto de los Trabajadores, iniciando el periodo preceptivo de consultas, para la modificación de las condiciones de cuenta y préstamos de los empleados y de la nómina.
La Dirección del Banco Sabadell parece acostumbrada a imponer y a quien no acepta sus imposiciones, les presiona, insulta, amenaza o castiga. Ejemplos de ellos son muchos, como el hecho evidente y palpable de los compañeros y compañeras que no aceptaron las ofertas de prejubilación que les hicieron y posteriormente han sido trasladados de un centro a otro.

Desde la absorción del Banco Guipuzcoano han sido muchas las reuniones que LAB ha mantenido con la nueva Dirección. En primer lugar para llegar a un protocolo, como el que se hacen en todas las fusiones de Bancos, para preservar el empleo del Guipuzcoano y establecer las condiciones de prejubilaciones para quienes así lo quisieran. Ya en aquellas reuniones quedó demostrado que pretendían un "tragala" y en eso se convirtió el protocolo que no firmó LAB. No estábamos dispuestos a admitir lo que durante tantos años hemos denunciado, la renuncia al complemento de pensiones para quien se prejubilara, en su día pactado por la Dirección del Banco en minoría y de forma antidemocrática con CGT. Quienes hasta entonces no lo aceptaron, lo hicieron en ese protocolo y así empezó la cuesta abajo en la defensa de nuestras condiciones, nuestros derechos.

Ahora algo parecido está ocurriendo con la HOMOLOGACIÓN. Tras unas pocas reuniones para intentar homologar las condiciones laborales y salariales, el pasado viernes 11 de febrero la dirección nos presenta la amenaza puesta en negro sobre blanco: o firmáis la homologación como la ofrecemos, la que ya tienen en el Sabadell, y las diferencias existentes, aceptáis que sean absorvibles, a través del B-50, o aplicamos el Art. 41 del E.T. y os modificamos las condiciones salariales, nómina y préstamos. ¿ES ESO NEGOCIAR? A todas luces NO. El propio Estatuto de los Trabajadores nos abre el camino para OPONERNOS a la modificación de las condiciones que pretende el Banco y deberían ser los Tribunales quienes decidieran.

Queremos llegar a un acuerdo, pero no a cualquier precio, no permitimos que nos absorban nuestras ventajas, que vayamos a percibir menos cada año y que nos hagan trasladar, por narices, una parte de lo que ahora cobramos y podemos gastar a un Fondo de Pensiones que, en todo caso, cobraremos cuando nos jubilemos.

Ese es solo un ejemplo, pero hay más y uno que tiene también importancia para una parte de la plantilla: nos quieren cambiar la jornada y el horario, y pretenden que aceptemos la FLEXIBILIDAD, cuestión que hasta la fecha tanto LAB, como ELA o CGT, nos hemos opuesto en todos los Bancos donde lo han intentado y firmado con otros sindicatos. ¿Por qué ahora si? ¿Por qué debemos renunciar y admitir las horas extras camufladas?

Si han sido incapaces de respetar el Protocolo firmado el 30 de noviembre, si no son capaces de mantener toda la plantilla que trabaja en el Banco Guipuzcoano antes de la Absorción, si no hay ventajas que hagan posible un acuerdo de HOMOLOGACIÓN con las garantías mínimas exigibles, si la amenaza y la represión es lo único que saben presentar a la Plantilla del Banco Guipuzcoano creemos que POR DIGNIDAD Y COHERENCIA, nos tenemos que oponer a ello.

Hacemos un llamamiento a las y los trabajadores para que se defiendan de forma unitaria y luchen por sus derechos. Una vez más manifestamos que QUEREMOS NEGOCIAR, llegar a acuerdos pero NO estamos dispuestos a aceptar IMPOSICIONES, NI AMENAZAS.

Euskal Herria, 16 de febrero de 2011