No se puede seguir dando largas ni un día más para impedir que definitivamente más de trescientas personas de empleo directo de Fagor Electrodomésticos, sean estas cooperativistas o no, de las plantas de Basauri y Bergara, y muchas más relacionadas con empresas proveedoras y clientes, pierdan su puesto de trabajo. Sería además un peligroso precedente para otras actividades de Fagor que están siendo analizadas en aras a buscar su salvación y que podrían generar más empleos y riqueza económica y social.

Este ejemplo como tantos ejemplos de destrucción de empleo y de tejido productivo vasco requiere actuaciones públicas y privadas efectivas y comprometidas, pero estas actuaciones no se concretan.

Cuando las y los trabajadores, sean del proyecto que sean, se implican, presentan alternativas, cuentan con el apoyo político e institucional y sindical al menos de nuestra parte, esto no puede acabar en rotundo fracaso. Porque de ser así será un fracaso colectivo.

Las cosas probablemente se habrán hecho mal en el pasado y se hacen mal en el presente, se podrían haber hecho de otra manera tanto en Fagor Electrodomésticos como en la Corporación, pero el objetivo de generar empleo y evitar que se pierda y mejorar la capacidad productiva en Euskal Herria tiene que estar por encima de todo.

Exigimos que nadie se lave las manos diciendo que la responsabilidad es del otro. Si hay recursos como se dice por parte del Gobierno de la CAV y las Diputaciones Forales, para abrir las plantas cerradas que se haga ya porque de lo contrario se está certificando la liquidación y la venta al mejor postor de las empresas.

Un día sí y otro también el Gobierno de la CAV vende programas de todo tipo para según dicen crear empleo y defender el tejido productivo vasco. A la hora de la verdad sin embargo, las empresas se cierran, el desempleo aumenta y cada vez nuestra capacidad productiva se deteriora más; sólo hay sitio para liquidadores y especuladores.

Las maniobras de distracción de la Corporación deben finalizar de inmediato. Que cada palo aguante su vela y si alguien ha decido que no hay nada que reflotar que lo diga y no haga perder el tiempo a nadie; si alguien ha decidido que en este caso no nos vamos a salir del redil y vamos a hacer lo mismo que hace cualquier empresa multinacional que lo diga y se deje de historias.