El paro registrado despide el año con un ligero descenso en el mes de diciembre. A excepción de Nafarroa, en el resto de territorios del sur de Euskal Herria el desempleo se ha reducido en torno a un 1,2% respecto al mes anterior, fundamentalmente como consecuencia del tirón del sector servicios en la temporada navideña, ya que en la industria y la construcción el paro ha vuelto a aumentar.

Sin embargo, el dato puntual de diciembre no debe despertar falsas ilusiones, menos aún si tenemos en cuenta el escenario recesivo que lastra la economía de Euskal Herria y de la Unión Europea, que es la principal receptora de nuestras exportaciones.
En cuanto al balance interanual, el paro registrado ha aumentado un 15% con respecto al cierre de 2011. Por tanto, comprobamos que en términos interanuales el crecimiento del paro en 2012 se ha intensificado notablemente en comparación con la evolución del año anterior, en el que registró un incremento del 7,5%.

Este deterioro del mercado laboral es en gran medida el resultado de los recortes del gasto público y de la reducción de la renta disponible de los hogares, provocada a su vez por la destrucción de empleo y la reducción de salarios. Todos estos factores han terminado por socavar la demanda interna y hundirnos en una nueva recesión. Además, la aplicación simultánea de recetas económicas de corte neoliberal en toda la Unión Europea ha debilitado la economía de todo el área, originando una importante caída de nuestras exportaciones.
Por otro lado, estas políticas están arrastrando a los Estados miembro de la UE a una espiral competitiva basada en el ataque a los salarios y en la eliminación de derechos laborales y sociales, con el consiguiente agravamiento de las condiciones de vida entre las capas sociales más vulnerables y un empobrecimiento generalizado.

Dichas políticas ya han demostrado su fracaso para salir de la crisis, y a pesar de ello continúa su aplicación porque constituyen un eficaz instrumento para blindar un modelo de distribución de la renta más favorable al gran capital y a la clase empresarial en general. En definitiva, se pretende promover un nuevo proceso de acumulación a costa de saquear los derechos y los salarios de la clase trabajadora.

En este contexto es necesario continuar organizándose y oponer resistencia a los ataques del poder económico y político. Pero al mismo tiempo es preciso comprometerse en la construcción de una alternativa política que conecte con las necesidades de las clases populares y nos permita pasar a la ofensiva en favor de un nuevo modelo económico y social.