Representantes de la Plataforma “En defensa de un sistema financiero público vasco y contra la privatización de Kutxabank” comparecieron ayer en el Parlamento Vasco a a petición del Grupo Parlamentario EH Bildu para mostrar su oposición a la estrategia de privatización de Las Cajas-Kutxabank. LAB, como miembro de la plataforma, tomo la palabra de la mano de Txomin Lorca.

Intervención de LAB en el Parlameto Vasco. Tema: Kutxabank

(Comparecencia solicitada por el Grupo parlamentario EHBildu a la Plataforma “ En defensa de un sistema financiero público vasco y contra la privatización de Kutxabank”)

«Agradecer la invitación por dos motivos:

• Por la oportunidad que se nos da de poder explicar nuestra posición.

• Porque vemos fundamental que una decisión trascendental para el futuro de la economía vasca tenga que ser debatida en este parlamento. Parlamento, que a nuestro entender, está siendo ninguneado tanto en su capacidad normativa, como en su intervención directa en un tema trascendental.

Manifestar nuestra oposición frontal a la estrategia de privatización de Las Cajas-Kutxabank

El objetivo de este proceso es abrir las puertas a la entrada de capital especulativo para que se consuma el mayor expolio contra la sociedad vasca desde el franquismo.

Entendemos que la privatización de Kutxabank es la estrategia más adecuada para posibilitar a la gran banca hacerse con el control del volumen de negocio hoy en manos de Kutxabank. Concretamente, 91 mil millones de euros (39 mil millones en forma de créditos y 52 mil millones en forma de recursos de clientes).

Esta es una estrategia urdida por el capital financiero para ampliar a costa de nuestros ahorros, sus márgenes de beneficio y los dividendos de los futuros accionistas del Banco.

Esta es una estrategia hecha en nombre y en beneficio del BBVA, Banco de Santander y la Caixa y no en nombre y en beneficio de la sociedad vasca.

No hay ni una sola razón para privatizar unas Cajas como las vascas. No hay ni una sola razón política, social o económica que lo justifique.

Esta estrategia no se improvisa. Está todo diseñado, hay una hoja de ruta entre quienes han avalado reformas legislativas (PNV – PP) y los que gestionan las Cajas y Kutxabank.

Necesidad de cambiar el campo normativo para poder liquidar el único obstáculo que se oponía a esa estrategia: el control público y social de las Cajas. Así, dicho control está siendo liquidado inexorablemente por medio de una legislación “ad hoc” pactada en Madrid por quienes hoy a nivel político e institucional toman las decisiones.

Cuál es la hoja de ruta.

Se hizo una nefasta política de expansión basada en el negocio de la especulación inmobiliaria fuera de nuestro territorio (estrategia que nada tenía que ver con entidades de ahorro sin ánimo de lucro ligadas al territorio etc).Se compraron Bancos como el de Madrid y Cajas como Caja Sur y se intentó comprar otras más, con el único objetivo de trasformar las Cajas de Ahorro Vascas en un “gran banco”.

Gestores de Cajas-Kutxabank y partidos que votaron a favor de la Ley 26/2013 de Cajas de Ahorro y Fundaciones bancarias han acordado una ley express para generar un marco normativo especial que blinde el proceso de privatización.

Con este blindaje, las fundaciones bancarias como instrumento “ex novo” les permite liquidar definitivamente las Cajas Vascas, retirándoles la ficha bancaria y apartándolas definitivamente (a través de la separación entre Fundaciones y Banco y la venta obligada de las acciones).

El próximo día 30, seis meses antes de que termine el plazo fijado por la ley que ellos han hecho, se va a proceder a la trasformación de BBK y Vital en fundaciones bancarias. Y este será el principio del fin.

A partir de aquí, un grupo de 15 personas- negociado por los partidos políticos que apoyan la privatización- será el sustituto de las actuales asambleas y decidirá qué hacer, cómo, y a quién vender las acciones. Acciones que representan el esfuerzo de miles de personas. Personas que han depositado sus ahorros en las Cajas y que han generado un activo y patrimonio que será puesto a disposición de los intereses de los nuevos accionistas privados.

Lo que viene después.

De seguir haciéndose las cosas como se están haciendo, no es difícil imaginarse el final.

Antes de que terminen los cinco años de plazo para la venta de las acciones, las Fundaciones Bancarias no tendrán en su poder más del 29,9% de las acciones de Kutxabank.

Y añadimos. Antes de que termine el plazo fijado, el futuro de Kutxabank estará en manos de cualquier banco multinacional. Así, habrá desaparecido un proyecto popular, instrumento imprescindible para apoyar nuestro tejido productivo y las personas.

Nos han vuelto a sorprender, negativamente.

Pero lo que no podíamos imaginar, es que estas pretensiones estuvieran blindadas a su vez, con un régimen de votación que rompe cualquier principio democrático de actuación.
Quienes han tomado las decisiones en el ámbito normativo y de gestión, han decidido, que los compromisarios de las asambleas sólo pueden votar sí a sus decisiones.

Tienen que votar sí al procedimiento de trasformación, sí a los estatutos y sí al patronato. De no hacerlo, según dice el Consejo de Administración de BBK, se les podría sancionar con falta grave que lleva aparejada una multa de hasta, 500.000 euros.

El proceso de trasformación así realizado, rompe con la trayectoria histórica de las Cajas Vascas justo en el momento de tomar la decisión más trascendental de su existencia, su propia desaparición.

La legislación “ad hoc” y “express”, se complementa en este caso con una Ley de 1988 “Ley 26/1988, sobre disciplina e intervención de las entidades de crédito”, para dictar que deben votar las personas compromisarias. Un ejemplo de lo más elocuente que explica con meridiana claridad que la democracia termina donde empieza el poder del dinero y, que quienes legislan para que esto sea así, cuestionan el más elemental principio democrático.

Por cierto, nos preguntamos ¿cuántos banqueros hay en la cárcel como consecuencia de la especulación, la compra de políticos, la evasión fiscal, la malversación de fondos.. a lo largo de más de 26 años de la Ley?

Pero las cosas se podrían haber hecho de otra manera.

Se podría haber puesto el mismo empeño que se ha puesto en negociar la trasformación de las Cajas Vascas en un banco privado, en mantener las Cajas Vascas, tal y como ha sucedido en Alemania y Francia.

Se podría haber puesto la misma intensidad negociadora, para defender un marco normativo propio que mejorara y profundizara el carácter social y público de las Cajas Vascas.

Pero no se ha hecho.

Plantear ahora a este Parlamento la adecuación de la Ley Vasca a la Ley 26/2013, una vez decidida la trasformación en Fundaciones Bancarias, es a nuestro entender, una tomadura de pelo a toda la ciudadanía y al papel de las parlamentarias y parlamentarios vascos.

Se podría legislar en nuestro ámbito, para construir un sistema financiero público en el cual Kutxabank, las Cajas y otros instrumentos, se convirtieran en activos para la socialización del crédito y el ahorro, la ayuda a las personas y al tejido productivo. Y, que el servicio bancario estuviera como servicio público mirando más el interés de las personas y el país, que al dividendo de los accionistas.

Se podría haber hecho un debate social y político para buscar las mejores alternativas, consultar la opinión de la ciudadanía y tampoco se ha hecho.

Se podría haber articulado un sistema de control público y social de Kutxabank a través de la incorporación del criterio de representatividad, institucional, social y de trabajadoras y trabajadores tanto, en el Consejo del Banco como, en la Junta de Accionistas y no se ha hecho.

Se podría articular un sistema para mantener en manos públicas las acciones de Kutxabank en poder de las Fundaciones y no se va a hacer.

Se podría hacer un compromiso que impida la salida a bolsa de estas acciones y la adquisición pública de las posibles ampliaciones de capital y no se va a hacer.

Se podría articular otro modelo de patronato de la fundación para que tenga capacidad de elección del Consejo de Administración del Banco y pueda ser participado por las entidades fundadoras, trabajadoras y trabajadores e impositores y ni siquiera se piensa en ello.

Como decíamos al principio, la democracia termina donde empieza el poder del dinero. Os pedimos que no apoyéis esa estrategia.

Quienes hoy apoyan la liquidación de las Cajas, se conforman con encontrar su hueco en lo que denominan legislación vigente, la cual por cierto, cambian según conveniencia, y colocar a personas afines en los patronatos; en realidad una cuadrilla de amigos.

Os preguntáis porqué muchos políticos y políticas han perdido credibilidad ante la ciudadanía. En lo que están haciendo los partidos que apoyan poner en manos de accionistas privados los ahorros y activos de la ciudadanía vasca, tenéis la respuesta.

El caso Bárcenas es un juego de niños ante el expolio orquestado liquidando las cajas vascas.»