El año pasado se perdieron 77.000 puestos de trabajo en Hego Euskal Herria. Según la Encuesta de Población Activa en el último trimestre de 2012 había alrededor de 215.400 personas en paro, lo que supone un incremento anual del 22,4% y eleva la tasa de paro en Hego Euskal Herria al 16,2% de la población activa. Esta tasa de paro es similar a la de Portugal, y en la Unión Europea sólo la superan Grecia y el Estado español.

Además, la información proporcionada por la EPA muestra un notable grado de coherencia con el paro registrado en los Servicios Públicos de Empleo, que arrojaron una media de 221.000 personas desempleadas durante el mismo trimestre. Estamos, por tanto, ante las cifras de paro más altas desde mediados de los años 80, cuando la economía vasca se ahogaba a causa de una profunda crisis y una reconversión industrial salvaje.

Actualmente la tasa de paro alcanza niveles similares entre hombres y mujeres (16% y 16,5% respectivamente); pero la tasa de paro juvenil registra niveles mucho más alarmantes, ya que prácticamente una de cada dos personas jóvenes que busca empleo no lo encuentra, y el 65% de la juventud asalariada tiene un trabajo temporal.

Si a esta situación laboral le añadimos que no será posible recuperar el nivel de empleo en varios años, y que el gobierno español está empeñado en retrasar y dificultar el acceso a la jubilación, es evidente que el riesgo de una generación perdida y expulsada del mercado laboral es real y creciente.

Por otro lado, no basta con fijar el foco de nuestra atención en la evolución del paro; porque según se desprende de la EPA en el último año se han destruido unos 77.000 puestos de trabajo en Hego Euskal Herria. Y sólo la disminución de la población activa ha impedido que el paro alcanzara cotas más elevadas.

Con todo, a finales de 2012 el 8,9% de los hogares de la CAV tenía todos sus miembros activos en paro. En Nafarroa este porcentaje alcanza al 8,7% de los hogares existentes. Estos datos reflejan con crudeza la dura realidad que se ven obligados a soportar cada vez más hogares en nuestro país.

En efecto, 2012 ha sido un año terrible para la clase trabajadora. Se han perdido el 6,5% de los empleos existentes un año antes, el índice de destrucción de empleo más elevado en los cinco años trascurridos desde que comenzó la crisis.

En este sentido, comprobamos con gran preocupación como las políticas aplicadas por los poderes públicos están acelerando el ritmo de destrucción de empleo. Sin embargo, y a pesar de que se augura un 2013 más duro que el anterior, no apreciamos voluntad por cambiar la orientación de las políticas que nos han empujado a esta situación.

Por esa razón, tenemos la obligación de seguir trabajando en la acumulación de fuerzas hasta alcanzar el punto crítico necesario para forzar a los gobiernos a dar marcha atrás en las políticas y reformas impuestas con la escusa de la crisis.

Gasteiz, 24 de enero de 2012
 

 

LAB SAREAN
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