Intervención de Igor Urrutikoetxea, Secretario de Relaciones Internacionales de LAB

LAB ha participado en el Encuentro Mundial de sindicatos de clase y alternativos celebrado el pasado fin de semana en París, del 22 al 24 de marzo. En el citado encuentro han participado más de 200 sindicalistas de todo el mundo, en representación de 60 sindicatos, entre los que desacaban Solidaires del Estado francés, Conlutas de Brasil, RMT de Gran Bretaña, DISK y KESK de Turquía, UGTSARIO del Sáhara, CGT del Estado español, etc.

El objetivo del encuentro era ir estableciendo las bases para llevar a cabo una coordinación efectiva en la actual situación de crisis capitalista, tanto a nivel mundial, como continental.

Igor Urrutikoetxea, representante de LAB en el encuentro, remarcó la importancia y la necesidad de crear una coordinación prioritando el marco continental europeo, entre todos aquellos sindicatos que están contra el actual modelo de construcción europeo. Es decir, la necesidad de crear una coordinación estable entre los sindicatos, movimientos sociales y partidos políticos progresistas que luchan por una Europa Social y de los Pueblos, frente a la Europa del capital y los estados.

Para ello, a juicio de LAB, es necesario crear una coordinación que supere las siglas, entre sindicatos que pertenezcan a la Plataforma de Sindicatos Alternativos, a la Federación Sindical Mundial (FSM), e incluso con algunos sindicatos de clase miembros de la CES, pero contrarios al modelo de recortes e imposición que está implementando la Unión Europea (UE).

Se tomó la decisión, entre otras, de crear una coordinación permanente y de intentar cconsensuar un documento europeo de cara al 1º de mayo.

Intervención de Igor Urrutikoetxea (Secretario de Relaciones Internacionales de LAB, País Vasco)

«1.- LA ACTUAL CRISIS DEL CAPITALISMO A NIVEL MUNDIAL
Vivimos una época que se caracteriza esencialmente por tres características básicas. La primera es la crisis económica profunda y prolongada del sistema capitalista, la segunda es la agresión imperialista de los EE.UU., la OTAN, la Unión Europea y sus aliados (Libia, Siria, ahora Mali, etc.), y la tercera son las importantes luchas que está llevando a cabo la clase obrera y los pueblos por sus vidas, por su presente y su futuro.
Por todas partes vemos mercados abarrotados de alimentos e incalculable riqueza concentrada en los bolsillos de unos pocos, vemos como se destruyen fuerzas de producción y como se desprecia a la principal fuerza de producción, que es la clase trabajadora. Se produce un rápido crecimiento del desempleo, la caída del PIB y del comercio mundial y un claro empobrecimiento y miseria para los miles de millones de trabajadores en el planeta, tanto en países capitalistas desarrollados como todavía más en las llamadas economías en vías de desarrollo. Mientras tanto, también vemos que las enormes posibilidades de la ciencia y la tecnología podrían asegurar una prosperidad popular general.

La crisis económica del sistema capitalista genera por un lado pobreza, desempleo, inseguridad para los pueblos y, por en el otro grandes beneficios para el capital.

La crisis del sistema capitalista es profunda y de forma continua, se agudiza, crece y plantea serias rivalidades intercapitalistas.

Dentro de la Unión Europea también se han exacerbado las rivalidades intercapitalistas, hay una creciente disparidad. Por un lado Francia está tratando de construir alianzas con países de todo el Mediterráneo y por el otro Alemania construye sus propias alianzas con los países del norte de Europa.
En Oriente Medio y Asia, las rivalidades están impulsando las agresiones imperialistas en Irak, Afganistán, Libia, Siria, Mali y las amenazas contra Irán. Detrás de todas estas agresiones imperialistas está la lucha por la apropiación ilegítima, de tintes neocolonialistas, por parte de los países de la UE y Norteamérica de los recursos naturales de estos países (gas natural, petróleo, uranio, etc.). Evidentemente, desde LAB rechazamos la existencia de regímenes totalitarios en países como Siria o Irán, que reprimen las luchas de Naciones sojuzgadas a los mismos (Kurdistán, Baluchistán,…), así como diferentes luchas obreras o de diversos grupos (homosexuales, etc.), pero el rechazo a estos regímenes no nos va a llevar en ningún caso a apoyar estrategias que intenten legitimar agresiones imperialistas contra los pueblos sirio o iraní, por poner dos ejemplos. Ahí está el caso reciente de Libia, donde la supuesta lucha por la libertad y contra el régimen de Gadafi sirvió para legitimar el expolio de Libia y la implantación de un régimen islamista, con un evidente retroceso en la calidad de vida y los derechos de la mujer, por citar sólo dos ejemplos.
Hoy no sabemos hacia donde conducen esas feroces rivalidades inter-imperialistas. Ya en Europa, muchos creen que en un futuro próximo la Unión Europea no será como hoy. Incluso Gran Bretaña se está cuestionando su continuidad en la UE.
A la luz de todos estos conflictos y limitaciones, está el desarrollo desigual del capitalismo entre países y regiones.

2.- LA CRISIS EN LA UNIÓN EUROPEA
A pesar de que el primer foco de la crisis financiera estuvo en EEUU, las políticas neoliberales aplicadas en Europa (tanto por las autoridades de la Unión Europea, como por los gobiernos de los Estados miembros) también han contribuido activamente a generar causas propias en la crisis que atraviesa la Unión Europea (UE).

Entre las causas fundamentales que han participado en la gestación de la crisis podemos destacar:

– La desregulación laboral y el progresivo recorte de derechos laborales y salariales como mecanismo para disciplinar a la clase trabajadora e imponer un modelo de distribución de la renta a favor del capital y contra los salarios. Esto ha provocado la progresiva disminución de la participación salarial en la riqueza generada y la debilidad de la demanda interna.

– La obsesiva preocupación del Banco Central Europeo por el control de la inflación contrasta con el abandono de otros objetivos económicos, como el crecimiento del empleo o la estabilidad de los mercados financieros.
– El impulso de una política fiscal neoliberal dirigida a restringir al máximo el gasto público y el peso del sector público en la economía. Parejo a ello está el impulso de las privatizaciones.
– La liberalización de movimientos de capitales y la desregularización de los mercados financieros ha contribuido a la aparición de complejos productos financieros dirigidos hacia la inversión especulativa en detrimento de la inversión productiva.
– Política impositiva favorable a las rentas del capital y la especulación; así como el amparo de paraísos fiscales.
– La tolerancia y el impulso de un modelo de crecimiento insostenible.
Por lo tanto, sería un error atribuir en exclusiva, la razón última de la crisis que azota Europa al colapso financiero desatado en EEUU.

Curiosamente, las medidas adoptadas en el seno de la UE han consistido básicamente en destinar enormes cantidades de dinero para rescatar el sistema financiero de las quiebras bancarias, pero no para evitar o frenar la expansión del capitalismo financiero.

Asimismo, contrasta el generoso despliegue de recursos destinado a salvar el sistema financiero inyectando capital y suministrando liquidez a los bancos frente a los escasos esfuerzos dirigidos durante décadas de crecimiento económico a proteger el empleo, combatir el aumento del paro, y garantizar un nivel de ingresos digno a los sectores de la población que atraviesan mayores dificultades económicas.
Este modo de actuación confirma los intereses corporativos que se esconden tras las decisiones de la UE y su escasa sensibilidad para hacer frente a las consecuencias sociales de la recesión económica. En definitiva, la apuesta por el capitalismo del actual modelo de construcción Europea.

En concreto, y como consecuencia de la recesión, la clase trabajadora europea es la que está pagando los excesos del capital; excesos que ahora se traducen en aumento del desempleo y la pobreza y el recorte de derechos laborales y prestaciones sociales.

Basándonos en datos oficiales de Noviembre de 2012, el desempleo en Europa está en aumento y muestra el siguiente panorama:

España 26,6% (5.965.400 parados)
Grecia 26 %
Portugal 16,3%

En la Unión Europea el desempleo es del 10,7% (26 millones), y del 11,8% (18,8 millones) en la zona euro.

Estas cifras son oficiales y en base a una decisión de la Unión Europea, no se consideran desempleados aquellos hayan trabajado aunque sea un solo día el mes anterior. Así que la realidad es mucho peor.

Es un hecho que en tiempos de recesión económica, como el que vivimos, las mujeres y el resto de colectivos más sometidos a situaciones de precariedad laboral (juventud e inmigrantes), son quienes primero pierden sus empleos, tal y como muestran los datos relativos al desempleo.

Igualmente, hay dos hechos que merece denunciar y subrayar:
– En muchos casos, la pérdida del puesto de trabajo del hombre, hace que haya mujeres que anteriormente no realizaban labores remuneradas y que se incorporan al mercado de trabajo a fin de aportar un salario a la unidad familiar. Sobra decir que, en esos casos, la tónica general es la explotación y precariedad laboral.

– El aumento del desempleo tiene consecuencias sociales nefastas, que básicamente se traducen en aumento de los casos de alcoholismo y de las drogodependencias de todo tipo, así como en un aumento de los casos violencia de género y de violencia en el ámbito familiar.

Es, por lo tanto, incomprensible y denunciable que estas realidades nunca sean tenidas en cuenta por las administraciones públicas y las instituciones, por la clase política en general, cuando plantean supuestas medidas para hacer frente a la crisis económica.

– Principales medidas adoptadas por los gobiernos de la UE en los útlimos años, y las que vendrán
La práctica totalidad de países de la Unión Europea (UE) están aprovechando la excusa de la crisis capitalista en la UE para ahondar en su poyecto de “refundación del capitalismo”, tal y como dijo Sarkozy.

Así las medidas que están adoptando ya aparecían ampliamente recogidas en el Tratado de Lisboa de 2007 y ahora nos las están implementando paulatinamente.

Estas medidas son básicamente similares en todos los países:
– Recortes salariales a las y los empleados públicos.
– Mayor flexibilización del mercado laboral, mediante abaratamiento de los despidos y aumento de la flexibilidad horaria de las y los trabajadores.
– Recorte de las prestaciones sociales, del gasto social y aumento de la edad de jubilación, así como endurecimiento de los requisitos para acceder a pensiones contributivas.
– Eliminación o limitación de los planes y políticas de igualdad. Los gobiernos de la UE consideran que son “lujos”, cuyos gastos no se deben sufragar en épocas de crisis, una decisión que tendrá efectos perniciosos sobre la situación de las mujeres y, en general, sobre el bienestar del conjunto de la sociedad.
– Aumento de las privatizaciones, con reducción de la presencia del sector público.
– Congelación de inversiones públicas (6000 millones de € en España, Grecia, Portugal).
– Subida de impuestos. Ej.: el IVA (16 al 21% en Estado español, del 21% al 23% en Grecia, y del 20 al 21% en Portugal).

Todas estas medidas han sido adoptadas de forma brutal en Estado español, Grecia, Portugal, Italia e Irlanda, y en menor intensidad, pero también parcialmente en Estado francés, Reino Unido, Bélgica, Dinamarca e incluso Alemania.

Desde una perspectiva de género, hay que subrayar que estas políticas de eliminación del gasto y sector público y de fomento desmesurado del sector privado han dado ya lugar a un recorte masivo de las prestaciones y ayudas sociales, de infraestructuras, derechos y servicios destinados al bienestar colectivo de la sociedad.

Una consecuencia evidente de esta situación es que cuando los servicios sociales desaparacen es la unidad familiar quien debe afrontar esas necesidades que ya no se cubren desde la administración pública y, fruto del sistema patriarcal imperante y de la injusta división de tareas inherente al mismo, son las mujeres quienes terminan haciendose cargo en la mayoría de los casos de las necesidades de cuidado, aumentando de esa forma la carga de trabajo (no remunerado en este caso) que deben afrontar.

Pero, si bien todas estas medidas responden a los intereses del gran Capital, y con ellas lo que se pretende es pagar el “agujero” que la banca hizo, la burguesía y el empresariado se quejan de que no son suficientes. Así, exigen cada vez más.

Varios ejemplos:
– El empresariado en Estado español se queja de que la negociación colectiva es demasiado “rígida” y que es necesario negociar empresa por empresa, con el menor número posible de disposiciones normativas. Con ese objetivo se ha planteado la reforma de la negociación colectiva. Quieren ir a la individualización de las relaciones laborales (modelo yankee).
– Alemania, con Merkel a la cabeza ha marcado también otros dos ejes para las políticas económicas del futuro: desligar la subida salarial del IPC y establecer por Ley en un futuro próximo que la deuda pública en los países de la UE sea de “déficit 0”. Siguiendo lo dictado en Alemania, el PSOE no ha dudado en unir fuerzas con el PP para plantear una reforma de la constitución española que limite el gasto público por ley, cerrando definitivamente la posibilidad de plantear un modelo social alternativo, donde prime o tenga protagonismo relevante el sector público.

3.- NUESTRA ESTRATEGIA COMO MOVIMIENTO SINDICAL CLASISTA
El movimiento sindical clasista y el movimiento obrero en general, debemos levantar un frente ideológico de fuerte resistencia contra aquellas voces que tratan de confundir las mentes de los obreros acerca de cuales son las causas de la crisis económica y su posible solución. Queda claro que, las voces que intentan esconder la verdad y muestran las supuestas salidas indoloras de la crisis, formas que tratan de combinar los intereses capitalistas con los intereses de los trabajadores, no constituyen un fenómeno nuevo en la historia de movimiento obrero. Desde el mismo comienzo de este movimiento, desde los tiempos de las primeras crisis económicas del sistema capitalista, dichas voces supuestamente racionales aparecieron con el fin de exculpar al capitalismo de su responsabilidad por la crisis económica y para evitar que a la masa obrera comprendiera que la crisis sería su compañera de viaje y su tortura a menos que el capitalismo fuese derrotado y dejado atrás.

Queda demostrado una vez más, en ocasión de la posición adoptada por varias fuerzas respecto a la crisis económica capitalista, que la clase trabajadora de cada país no puede prosperar, ni puede desarrollar su propio curso independiente y autosuficiente para la satisfacción de sus propias necesidades, sin una lucha firme y sin la ruptura con las fuerzas del compromiso y la rendición dentro del movimiento sindical. No podemos engañarnos en cuanto a que los líderes de los sindicatos amarillos cambiarán su trayectoria, ni tampoco que serán influidos por la clase obrera para transitar en una dirección correcta. Tampoco se puede esperar que ellos lideren la lucha de clases.

La crisis económica junto con los problemas agravados que le impone a las masas trabajadoras, constituye paradójicamente una gran oportunidad para que los obreros comprendan sus verdaderas fuerzas, organicen su propia lucha, planteen sus propias prioridades y sus propias necesidades, para labrar su propio camino hacia el desarrollo social y económico.

Es un momento histórico en el que los límites históricos del sistema capitalista deben ser conocidos, así como la anarquía de producción, la oposición entre la producción social y el consumo, que se agrava a la vez que el nivel de vida de la clase obrera empeora y su poder adquisitivo queda limitado.
Es una oportunidad para comprender la importancia que tiene el sector público en los ámbitos estratégicos de la economía, así como la importancia de la negociación colectiva y del respeto de los derechos laborales y sindicales.

4.- QUÉ TIPO DE MOVIMIENTO SINDICAL INTERNACIONAL NECESITAMOS

4.1.- A nivel mundial:
Ante esta situación vemos más importante que nunca establecer relaciones entre los sindicatos clasistas que denunciamos de raíz el actual orden capitalista, injusto y criminal. LAB es una central sindical afiliada a la Federación Sindical Mundial (FSM) y miembro de la Plataforma de Sindicatos de Naciones sin Estado (PSNSE), algo de lo que estamos sumamente orgullosos.

Pertenecemos a la FSM porque es una organización internacional sindical clasista y pertenecemos a la PSNSE, porque las y los trabajadores vascos padecemos una doble opresión, como Pueblo y como clase la igual que los trabajadores catalanes, gallegos, corsos, de Kanakia, Guadalupe o Martinica, por citar sólo unos ejemplos. Por eso, LAB luchamos por la liberación nacional y social del País Vasco.

No obstante, nuestra central sindical tiene relación con sindicatos afiliados a la FSM y a la PSNSE, lógicamente, pero también con otros sindicatos que no están afiliados a ninguna internacional sindical, e incluso algunos sindicatos afiliados a la CSI, porque para nosotros lo más importante es el modelo sindical que se defiende. LAB siempre estará abierto a mantener relaciones con sindicatos clasistas y combativos, que defiendan y sean consecuentes con el respeto de los derechos de la clase trabajadora y que defiendan el Derecho de Autodeterminación de los Pueblos también en Europa, como requisito básico y mínimo.

Desde esa perspectiva, creemos que es fundamental coordinarnos entre todos los trabajadores que nos oponemos al actual (des)orden capitalista. Entre quienes nos oponemos a la privatización de sectores estratégicos. Entre quienes estamos a favor de la salud y la educación públicas y gratuitas, y apoyamos la condonación de la deuda de todos los países del Tercer Mundo.

Sostenemos que la situación actual de la clase obrera mundial y de los pueblos, necesitan que los sindicatos de clase y combativos creemos sinergias y busquemos ámbitos de colaboración entre los sindicatos que apostemos por lo siguiente:

1. La orientación de clase y la concepción militante que destacarán que se trata de una organización de trabajadores que lucha constantemente contra el capital y el imperialismo.
2. El funcionamiento democrático y abierto, el respeto por las bases y la gente corriente. La renovación en todos los niveles y el surgimiento de dirigentes que vienen de las bases, honestos, con respeto a la crítica y la autocrítica así como a la disciplina. Dirigentes que combatirán la burocracia y la corrupción.
3. El carácter integrador que une a todos los trabajadores independientemente de su raza, color, religión. Que une a los obreros, los campesinos pobres y los jóvenes para luchar contra los monopolios y el capital; que los une para resitir y no hacer concesiones.
4. El carácter internacionalista, la solidaridad obrera, la cooperación y el apoyo moral y material a la clase obrera en cada país, cada sector que lucha por su libertad, por las libertades sindicales y democráticas, por la vida y sus derechos.
5.- El respeto del Derecho de Autodeterminación de los Pueblos, a lo largo y ancho del mundo.
6. El uso de todas las formas de lucha, desde los más simples hasta los más complejos y la promoción de los objetivos que se requieren para satisfacer las necesidades actuales de todos los trabajadores, y al mismo tiempo liderar la lucha hasta el derrocamiento de la explotación del hombre por el hombre.
7. Aprovechar las organizaciones internacionales para poner de relieve las posiciones de los trabajadores, para coordinar su acción con movimientos que luchan por el mismo propósito.

Estos criterios son, quizás, de los más básicos y creemos que las luchas llevadas a cabo en los últimos años reunen muchos de estos criterios. Las grandes huelgas llevadas a cabo últimamente en Brasil, Grecia, País Vasco, India, Portugal, Estados español y francés, y muchos otros países, muestran que la concepción clasista militante está ganando la conciencia de los trabajadores. La mayoría de estas luchas, tanto en la forma de lucha como en el contenido, aprovechan la rica experiencia del movimiento sindical internacional. A través de estas luchas millones de trabajadores perciben que su futuro no es el capitalismo sino el socialismo, que superando las debilidades presentadas en el primer intento de ponerlo en práctica, ofrecerá soluciones eficaces y duraderas para los pueblos y la humanidad.

No obstante, somos conscientes de las diferencias existentes en los temas a nivel mundial entre los diferentes sindicatos que estamos aquí (Procesos de América Latina, Oriente Medio, etc.). Por ello, creemos que, si bien es importante que tengamos una coordinación vía e-mails, o por internet, un intercambio de relaciones y experiencias a nviel mundial entre los sindicatos que estamos aquí, para intercambiar experiencias y llegar a acuerdos puntuales en temáticas a nivel mundial, lo cierto es que la realidad de cada continente es muy heterogénea, por lo que desde LAB apostamos por prioritar la coordinación a nivel continental; entre los sindicatos de Europa, de América, de África, etc. Sin desechar la colaboración a nivel más general, pero dando prioridad a nuestras realidades más próximas. En nuestro caso, a la lucha por una Europa Social y de los Pueblos, y contra la Europa del Capital y de los Estados.

4.2.- El caso de Europa:
La crisis también está siendo clarificadora en el panorama sindical europeo. Ha quedado patente y es notorio, para todo el que quiera verlo, que en estos momentos en Europa hay dos modelos sindicales claramente diferenciados. No se trata de bloques o grupos homogéneos y estructurados, sino más bien de modelos sindicales diferenciados en torno a unas características concretas:

1.- Por una parte, tenemos un modelo sindical que definiremos como “agotado” o “en vías de agotamiento”.
Es el modelo que engloba o encarna la Confederación Europea de Sindicatos (CES), que es el modelo cuantitativamente predominante en Europa. A nivel mundial su representante sería la Confedración Sindical Internacional (CSI). La CES ha sido y sigue siendo la única organización sindical reconocida oficialmente por los organismos de la UE, y recibe cuantiosas subvenciones y prebendas de la misma. Pero eso tiene un precio, muy alto por cierto.

Así, la CES ha aprobado, apoyado e impulsado todo el proyecto de construcción de la UE desde un prisma neoliberal, ha sido un agente impulsor y parte activa del Tratado de Lisboa y, por tanto, podemos decir que ha sido el “responsable en el ámbito sindical” de lo que hoy está pasando en Europa, ya que ha legitimado casi todas estas políticas.

Las políticas de recortes salariales, de recortes laborales y de recortes de gasto público y de prestaciones sociales, no hubieran sido posible implementarlas en Europa, si no hubieran contado con el visto bueno de las burocracias sindicales del CES y de la mayoría de los dirigentes sindicales que integran la CES. Lógicamente, no todos los sindicatos que forman parte de la CES suscriben estas políticas, y algunos se han opuesto a las mismas en sus respectivos países, pero la mayoría de los sindicatos pertenecientes a la CES las han apoyado activa o pasivamente. Ej.: CCOO, UGT en el Estado español.

Este sindicalismo, ligado a la CES e imperante en Europa, es reflejo de un modelo sindical agotado, a nuestro juicio. Fruto de ello es la cada vez menor afiliación sindical que se da en los países europeos en los sindicatos tradicionales, por la mayor desafección que se da entre la clase trabajadora a estos sindicatos (Estado español: 56% de comienzos de la década de los 80, al 15,7% actualmente).

Es verdad que la afiliación sindical en los países nórdicos, cuyos sindicatos están en la CES es mucho mayor (más del 75%), pero ello se debe a lo que se llama “sistema Ghent”, que convierte en gran medida a los sindicatos en empresas de servicios que gestionan determinadas parcelas de la administración: Subsidios, pensiones, etc… Es decir, hay un alto grado de afiliación porque son sindicatos que en gran medida hacen la labor de “asesorías laborales”, pero no por su carácter luchador o de confrontación.

Decimos que este modelo de sindicalismo, asociado al CES y ejemplarmente representado en el Estado español por CCOO y UGT, está agotado por diversos motivos:

– Su dependencia de las subvenciones públicas les lleva a apoyar las políticas de los gobiernos de turno. El ejemplo más reciente es el papel jugado por CCOO y UGT en la reforma de las pensiones del Estado español, donde el Gobierno del PSOE puso encima de la mesa el tema de la financiación futura de estos sindicatos como elemento de chantaje a fin de que firmasen el que es el mayor ataque de los últimos 30 años contra la clase trabajadora en el Estado. Hay que subrayar que estamos ante el único caso en Europa, desde que comenzó la actual crisis capitalista, donde el retraso de la edad de jubilación ha contado con el aval de los sindicatos mayoritarios en ese Estado.

– La apuesta por el mal llamado “diálogo social”. Este modelo de “diálogo social” que padecemos en Europa y en especial en el Estado español, es un instrumento de los distintos gobiernos para dar a sus políticas antisociales y neoliberales un barniz de legitimidad sindical y, por lo tanto, social. Es un instrumento legitimador del capitalismo. Pero no hay un diálogo o negociación real, sino que se deja de lado la movilización en la calle como elemento legítimo de presión, y se entra en una dinámica de reuniones estériles, que se limitan a maquillar los proyectos de ley con los contenidos establecidos por los gobiernos. Ej.: nuevamente la reforma de las pensiones en el Estado español, donde Zapatero en diciembre dijo que se aprobaría para el 28 de enero, y se aprobó el 27 de enero en una cena del presidente del Gobierno español con los dos secretarios generales de CCOO y UGT.

– La concepción misma de la lucha sindical entendida como algo aislado, al margen de otras luchas y movimientos sociales. Esto ha hecho que importantes segmentos de la población (jóvenes, mujeres, inmigrantes, trabajadores y trabajadoras en precario, desempleados), no se sientan identificados con ese sindicalismo masculino, del sector industrial, y de bastante edad, que representa también a un sector de la población activa cada vez menor cuantitativamente.

2.- Por otro lado, tenemos un modelo sindical que definiremos como “emergente”, un sindicalismo de clase, de confrontación y alternativo.

Se trata de un modelo sindical muy crítico con el anterior y que intenta ir construyendo un sindicalismo diferente, transformador y con otras referencias. Sus señas de identidad serían:

– Independencia y autonomía financiera de las administraciones e instituciones públicas. La fuente de financiación del sindicato debe provenir fundamentalmente de la afiliación al mismo. Clara defensa de la autonomía financiera, entendida ésta como requisito imprescindible para poder tener una línea reivindicativa propia y no estar condicionado ni sometido al chantaje de las administraciones e instituciones públicas.
– Rechazo de lo que hoy día se llama “diálogo social”, que no es “diálogo”, ni “social”. La forma de defender los derechos de la clase trabajadora y de lograr avances en nuestras reivindicaciones es la lucha sindical, en el centro de trabajo (ámbito de la negociación colectiva) y en la calle. Apuesta por un sindicalismo de lucha y confrontación, por un sindicalismo que cuestiona de raíz el orden capitalista, máxime en estos momentos de crisis del capitalismo.
– Defiende un sindicalismo sociopolítico. Es decir, entendemos que la lucha sindical ni es, ni puede, ni debe ser, una lucha aislada del resto de luchas sociales, sino que debe ser un agente activo en esas otras luchas sociales y políticas. Así, se buscan alianzas con otros movimientos de jóvenes, mujeres, movimientos ecologistas, internacionalistas, etc.
– Apuesta por un sindicalismo de mujeres y hombres en igualdad. La opresión que sufren las trabajadoras es estructural y tiene sus raíces en la división del trabajo en función del sexo, emanada del sistema patriarcal que sufrimos. El nuevo modelo sindical debe asumir el compromiso de luchar contra esta opresión en la sociedad en general, y en el mundo del trabajo y en el propio sindicalismo en particular. Es necesario, por tanto, luchar contra todo tipo de discriminación en función del género y a favor de la plena igualdad entre sexos.

Este otro modelo sindical está representado, a nuestro juicio, básicamente (aunque no sólo) en Europa y a nivel mundial por la Federación Sindical Mundial y, a nivel europeo, también por la Plataforma de Sindicatos Alternativos de Europa.

Igualmente, algunos pocos sindicatos que pertenecen a la CES y otros pequeños sindicatos europeos estarían englobados aquí. Aunque se trata de sindicatos que tenemos orígenes muy diferentes, en la actualidad muchos de nosotros tenemos un discurso muy parecido, de cara a la UE, acerca de las causas de la crisis y de cómo combatirla, y un punto de vista similar sobre los retos del sindicalismo. A este grupo pertenecemos los sindicatos que estamos liderando la respuesta a la crisis actual en Europa.

Muchos de los sindicatos que pertenecerían a este grupo fueron creados en la década de los 90 como el PAME griego, Solidaires en el Estado francés, o los sindicatos de base italianos, entre los que destac USB. A nuestro juicio aquí se incluirían también la CGTP de Portugal, RMT del Reino Unido, el SAT andaluz o LAB y la mayoría sindical vasca. Como hemos dicho, no estamos ante un grupo coordinado de sindicatos sino ante una lectura común de la realidad en Europa y del formato de concepción y lucha sindical.
A juicio de LAB, el reto es crear puentes y superar históricas divisiones y malentendidos entre los sindicatos que tenemos esa misma lectura de la realidad, a fin de dar respuestas lo más coordinadas posibles. Ése es el papel que LAB intenta jugar en la Oficina Regional Europea de la FSM, el de crear puentes con otros sindicatos de clase y combativos, tanto de la FSM (Por ejemplo, el PAME griego, PEO de Chipre o USB de Italia), como otros que no están encuadrados en la FSM, pero consideramos próximos en su práctica sindical y están respondiendo a la actual crisis también desde un prisma adecuado con un discurso similar al nuestro, como Solidaires (Estado francés), CGTP (Portugal), RMT (Reino Unido) o CUB (Italia).

4.3.-Necesidad de alternativas en Europa. Aprendiendo de América Latina.

En un momento en el que la derecha mediática y los diferentes gobiernos estatales y regionales de la UE pretenden hacernos creer a la clase trabajadora que no hay más opción que digerir sus políticas neoliberales, unas recetas que tan amargas consecuencias tuvieron ya en las décadas de los 80 y 90 en Latinaomérica y están teniendo hoy día aquí, es necesario que desde el sindicalismo de clase y los movimientos sociales, sin caer en la resignación, pongamos alternativas encima de la mesa.

La izquierda consecuente y el sindicalismo de clase europeos debemos plantear la necesidad de una Europa Social y de los Pueblos.

Cuando hablamos de alternativas, de otras respuestas posibles ante la crisis capitalista, merece la pena que nos detengamos en el caso de Islandia:

La crisis golpeó a Islandia conduciéndola a la bancarrota y condenando a la miseria a varias familias. Los islandeses cambiaron el gobierno, se han negado en dos referéndums a dar dinero público a los bancos británicos y holandeses (que eran los mayores poseedores de deuda pública islandesa), han encarcelado a algunos directivos de los bancos que quebraron y están juzgando al ex primer ministro por su responsabilidad en la situación del país. Además, se han puesto a redactar una nueva constitución para evitar que situaciones así se vuelvan a dar.

La clase magistral islandesa es clara, a ver si aprenden los gobiernos europeos: dimisión de todo un gobierno, nacionalización de la banca, referéndum para que el pueblo decida acerca de decisiones económicas fundamentales, encarcelamiento de algunos de los responsables de la crisis, elaboración de una constitución por mandato popular a ciudadanos independientes y blindaje, vía proyecto de ley, de la libertad de información y expresión.

El caso islandés, a pesar de que los grandes medios de comunicación no nos hablan de él porque no les interesa que se vea como un ejemplo, demuestra que, si hay voluntad política, se puede juzgar a los responsables de la crisis, que no es obligatorio dar dinero público a la banca responsable del fiasco, que la clase política debe responder de sus políticas nefastas y que es posible la participación política en la res publica (“cosa pública”). Si es posible en Islandia, que siempre había sido un modelo para los países de la Unión Europea cuando en el 2007 era el primer país en la escala del ïndice de Desarrollo Humano, ¿Por qué no se fijan ahora en Islandia los Estados de la UE? ¿Tal vez porque no les interesa?

Estos días tenemos el último ejemplo, por el momento, de robo a la clase trabajadora europea, con el robo de los ahorros a los trabajadores chipriotas. Ante esto, es muy importante la reacción que ha habido por parte de los chipriotas, que ha llevado a que los políticos de derechas que acaban de llegar al gobierno de Chipre, no puedan ser cómplices alegremente de este robo, y hayan tendio que echarse para atrás, por el momento.

Además, para poder trabajar alternativas al modelo de construcción europea imperante, urge que el sindicalismo de clase, los partidos de izquierda consecuente y los movimientos sociales europeos acordemos unas reivindicaciones mínimas y, en la medida de lo posible, coordinemos nuestras fuerzas y nuestras luchas, porque nuestros enemigos de clase ya se coordinan entre ellos a la hora de aplicarnos sus “recetas”.

Es necesario plantear determinadas medidas:
– Solicitud de establecimiento de un Salario Mínimo Interprofesional en toda la Unión Europea.

– Establecimiento de un Estatuto de las y los trabajadores para toda la UE, que contemple una serie de Derechos para todos y todas los trabajadores de la UE.
– Medidas legislativas tendentes a limitar la deslocalización y los despidos colectivos en empresas con beneficios.
– Garantizar la plena igualdad de derechos, prohibiendo toda discriminación por razón de género, edad, raza, nacionalidad o religión.
– Medidas tendentes a poner fin a la privatización de servicios públicos y de interés general.
– Solicitud de la implementación de la jornada de 35 h. semanales y rechazo del retraso de la edad de jubilación, para luchar contra las altas tasas de desempleo que hay hoy día en la UE como paso hacia el reparto del empleo.
Asimismo, en la industria y en el metal, es necesario plantear también unas medidas concretas:
– Los gobiernos deben impedir por Ley y tomando las medidas necesarias los despidos colectivos y ERE-s (Expedientes de Regulación de Empleo) a las ETN con beneficios.
– Aprobación de leyes y directivas en la UE que pongan trabas a la deslocalización de empresas dentro o fuera de la UE.
– Mientras tanto, en los casos en que esas deslocalizaciones no se puedan evitar, los diferentes gobiernos de la UE deberían exigir la devolución de las ayudas, del dinero público que dieron a las ETN que se deslocalizan.
– Asimismo, se debería gravar o castigar fiscalmente la entrada de productos de ETN que recurren a la deslocalización.
– Es necesaria además una política pública industrial, sometiendo a los intereses públicos y no a los del capital privado, las ramas de producción estratégicas para un país. El Estado debe jugar un papel activo en defensa del sector industrial, ya que es un sector clave para la economía. Su futuro no se puede dejar en exclusiva en manos de privadas, en manos de las ETN, ya que éstas sólo velan por sus beneficios.
– Es necesario obligar a los empresarios del sector a respetar escrupulosamente la salud laboral de sus trabajadores, tomando las medidas necesarias para ello, así como a respetar la legislación de protección medioambiental.
Todas estas medidas, y otras muchas, son perfectamente aplicables en el actual sistema capitalista, son unas medidas urgentes para combatir la crisis capitalista actual. Sólo hace falta voluntad política para aplicarlas, algo que hoy día les falta a los partidos gobernantes en la UE, que legislan para la banca y las ETN y en contra de los intereses de la clase obrera europea.
• Hoy día en Europa es necesaria la cooperación entre las diferentes organizaciones sindicales de clase, partidos políticos de izquierda y movimientos sociales que criticamos el actual modelo neoliberal de construcción europea, en base a reivindicaciones de mínimos como las que acabamos de apuntar, u otras de carácter similar. Desde LAB estamos dispuestos a colaborar en ese sentido con otras organizaciones sindicales internacionales y nacionales que quieran luchar para cambiar de raíz esta realidad.

• Igualmente, la defensa de esa tabla de mínimos, debería ir acompañada de un impulso de movilizaciones a nivel europeo por parte del sindicalismo de clase y de izquierdas, a fin de socializar dicha tabla reivindicativa, a fin de no quedarnos en un plano meramente reivindicativo. En esa línea, las organizaciones sindicales miembros de la FSM nos movilizamos el pasado 3 de octubre a nivel mundial en el marco de la Jornada de Acción Internacional convocada por la Federación Sindical Mundial (FSM), y lo volveremos a hacer el 3 de octubre de 2013.

• Además de las luchas generales, sería importante coordinarnos en Europa en luchas sectoriales y crear redes y páginas web.
• Desde LAB apostamos por crear una coordinación entre los sindicatos y las organizaciones sindicales clasistas en Europa, entre la Oficina Regional Europea de la FSM y los sindicatos alternativos, e incluso con aquellos que pertenezcan a la CES, pero que sean contrarios al actual modelo de construcción social y político europeo. Apostamos por coordinarnos entre quienes apostamos por una Europa Social y delos Pueblos.
• También creemos que es fundamental la coordinación entre los sindicatos y los movimientos sociales, tal y como estamos haciendo en el País Vasco con el Gune, donde participamos más de 50 organizaciones.
• En el País Vasco la mayoría sindical vasca y los movimientos sociales hemos realizado desde 2009 5 huelgas generales, en contra de los recortes que se han aplicado continuamente desde el Estado español en nuestro Pueblo, contra la clase trabajadora, y exigiendo un Marco Propio (Vasco) de Relaciones Laborales y Protección Social (MVRLPS), que es lo que demandamos la mayoría amplia de la clase trabajadora vasca.
• Es necesario que independientemente del sector en que trabajemos cada uno de nosotros y nosotras, tengamos claro que la lucha es común, y que lograr un cambio político que conduzca a un cambio social, tal y como nos enseña el ejemplo de Latinoamérica es algo posible. En Latinoamérica les aplicaron en las décadas de los 70, 80 y 90 las mismas medidas antisociales y antiobreras que hoy día están tomándose en Europa, al dictado del FMI y del Banco Mundial.

Afortunadamente, los Pueblos de Latinoamérica despertaron y hoy día, los gobiernos progresistas de esa región del mundo están caminando en la dirección opuesta, a pesar de los múltiples problemas y obstáculos, nacionalizando empresas, aumentando el peso del sector público en la economía, destinando cada vez más dinero a educación y salud, recortando los gastos policiales y militares (que en la UE han aumentado estos últimos años), etc. El sindicalismo de clase latinoamericano está jugando además, un importante papel en esa tarea.

En ese sentido, la experiencia del Encuentro Sindical Nuestra América (ESNA) es sumamente importante, ya que nos indica el camino a seguir al movimiento clasista internacional en otros continentes del mundo. En estos momentos en que en Europa la derecha más extrema está al frente, desde LAB creemos que debemos aprender del camino que se ha realizado ya en América Latina, apostando por un giro a la izquierda y por políticas progresistas.

Igor Urrutikoetxea (Secretario de Relaciones Internacionales de LAB, País Vasco)»

 

LAB SAREAN
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