{"id":87750,"date":"2026-02-03T08:23:26","date_gmt":"2026-02-03T08:23:26","guid":{"rendered":"https:\/\/www.lab.eus\/?p=87750"},"modified":"2026-02-03T08:25:38","modified_gmt":"2026-02-03T08:25:38","slug":"opinion-respuesta-a-amaia-antxustegi-los-ratios-se-pueden-cumplir-pero-eso-no-es-cuidar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lab.eus\/es\/opinion-respuesta-a-amaia-antxustegi-los-ratios-se-pueden-cumplir-pero-eso-no-es-cuidar\/","title":{"rendered":"[OPINI\u00d3N]: Respuesta a Amaia Antxustegi: los ratios se pueden cumplir, pero eso no es cuidar"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Art\u00edculo de opini\u00f3n de la secretaria de Bilbo Itsasne N\u00fa\u00f1ez y del responsable del sector Sociocomunitario en Bizkaia Juankar Viz\u00e1n.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Las recientes declaraciones de Amaia Antxustegi en las Juntas Generales de Bizkaia, asegurando que las ratios se est\u00e1n cumpliendo en las viviendas comunitarias, merecen una respuesta clara. Porque afirmar que las ratios se cumplen puede ser formalmente cierto y, al mismo tiempo, profundamente enga\u00f1oso. Cumplir la normativa no significa garantizar cuidados dignos ni condiciones laborales humanas. Y cuando se gobierna, esa diferencia no es menor: es responsabilidad pol\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p>Hace escasos d\u00edas, desde el sindicato LAB hicimos p\u00fablica una denuncia grave: la existencia de una red de explotaci\u00f3n laboral en distintas viviendas comunitarias de Bizkaia. Trabajadoras en situaci\u00f3n administrativa irregular denunciaron condiciones laborales peores que las de sus compa\u00f1eras aut\u00f3ctonas y alertaron tambi\u00e9n sobre las condiciones en las que se encontraban las personas usuarias de esos centros.<\/p>\n\n\n\n<p>La Diputaci\u00f3n Foral de Bizkaia respondi\u00f3 afirmando que sus inspecciones no han detectado irregularidades. De nuevo, puede que sea cierto. Pero el problema no es solo qu\u00e9 se mira, sino qu\u00e9 se decide no detectar.<\/p>\n\n\n\n<p>Cumplir la norma no es cuidar. Conviene introducir una precisi\u00f3n que rara vez aparece en el debate p\u00fablico. Las ratios en las residencias de mayores se rigen por el Decreto 126\/2019, una norma ya insuficiente para garantizar cuidados dignos. Pero en el caso de las viviendas comunitarias, las ratios se establecen en un decreto de 1998: un decreto laxo, obsoleto y completamente desconectado de la realidad actual de los cuidados, de los perfiles de dependencia y de la complejidad creciente de la atenci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando Amaia Antxustegi afirma que las ratios se cumplen, omite deliberadamente esta cuesti\u00f3n de fondo: se est\u00e1n cumpliendo ratios definidas hace m\u00e1s de 25 a\u00f1os, pensadas para otro contexto social, sanitario y demogr\u00e1fico. Presentar ese cumplimiento como garant\u00eda de calidad no es una simplificaci\u00f3n t\u00e9cnica; es una forma de desresponsabilizaci\u00f3n pol\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p>Las inspecciones, adem\u00e1s, se centran en el cumplimiento formal de la normativa. No comprueban si los grados de dependencia asignados se corresponden con las necesidades reales de las personas residentes, ni si las ratios se cumplen de manera efectiva en cada turno. Se revisan expedientes, pero no se inspecciona la vida cotidiana de los centros.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero incluso aceptando el marco normativo actual, el problema persiste. Ni el decreto de 2019 ni el de 1998 garantizan cuidados dignos. Son normas dise\u00f1adas para contener costes, no para asegurar tiempo de atenci\u00f3n, acompa\u00f1amiento y observaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>No se exige ni se garantiza un tiempo m\u00ednimo de atenci\u00f3n directa por persona residente. No se mide cu\u00e1nto tiempo real de cuidado recibe cada una. No se tienen en cuenta adecuadamente los distintos grados de dependencia ni las cargas reales de trabajo por turno. En muchos centros conviven personas mayores con usuarios y usuarias con enfermedades mentales severas, con necesidades de cuidados muy diferentes, sin que eso se traduzca en m\u00e1s recursos ni m\u00e1s personal. A pesar de todo, los centros \u00abcumplen\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Una de las claves del problema est\u00e1 en la definici\u00f3n institucional de \u00abatenci\u00f3n directa\u00bb. Para la Diputaci\u00f3n Foral de Bizkaia y el Gobierno Vasco, atenci\u00f3n directa es pr\u00e1cticamente todo lo que hace una trabajadora durante su jornada: limpiar, preparar material, hacer registros, cubrir ausencias, suplir carencias estructurales. Todo cuenta para el ratio, aunque no implique cuidar a una persona.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta definici\u00f3n tramposa infla artificialmente las ratios y oculta una realidad incuestionable: el tiempo efectivo de cuidado con cada persona residente es insuficiente.<\/p>\n\n\n\n<p>Consecuencias que se sufren cada d\u00eda. Las consecuencias son graves y concretas. Las personas mayores reciben cuidados fragmentados, reducidos a lo b\u00e1sico, con tiempos cronometrados para ducharse o desayunar. No hay tiempo para el trato humano, lo que acelera el deterioro cognitivo, incrementa la soledad y el sufrimiento, y elimina la observaci\u00f3n necesaria para prevenir problemas de salud evitables. Como dec\u00eda una bertsolari: \u00abAntes eras persona, ahora eres quince minutos\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Las trabajadoras, por su parte, sufren sobrecarga, lesiones, estr\u00e9s y una profunda frustraci\u00f3n por no poder hacer bien su trabajo. Realizan un servicio p\u00fablico esencial, pero lo hacen en condiciones que las enferman f\u00edsica y emocionalmente, mientras se les exige asumir carencias estructurales como si fueran responsabilidad individual.<\/p>\n\n\n\n<p>Nada de esto es nuevo. Llevamos a\u00f1os denunci\u00e1ndolo. Por eso resultan especialmente graves las declaraciones que se limitan a afirmar que \u00ablas ratios se cumplen\u00bb, como si eso cerrara el debate. No lo hace. Al contrario: lo evidencia. Las pol\u00edticas p\u00fablicas que han impulsado la privatizaci\u00f3n y han mantenido normativas obsoletas son las responsables directas de la situaci\u00f3n que se vive hoy en las residencias y viviendas comunitarias.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde LAB exigimos a la Diputaci\u00f3n Foral de Bizkaia y al Gobierno Vasco que reconozcan p\u00fablicamente que las ratios actuales no garantizan cuidados dignos; que deroguen el decreto de 1998 y legislen una normativa acorde a la realidad actual; que definan la atenci\u00f3n directa como tiempo efectivo de cuidado con la persona, y que dimensionen las plantillas para que cuidar no implique enfermar.<\/p>\n\n\n\n<p>LAB seguir\u00e1 impulsando este cambio. El pr\u00f3ximo 4 de febrero llevaremos a la Mesa Sectorial del Convenio Colectivo de Residencias de Bizkaia una propuesta concreta de ratios que incluye una gerocultora por cada cuatro residentes en cada turno.<\/p>\n\n\n\n<p>Zaintza langileak langile publikoak gara!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Art\u00edculo de opini\u00f3n de la secretaria de Bilbo Itsasne N\u00fa\u00f1ez y del responsable del sector Sociocomunitario en Bizkaia Juankar Viz\u00e1n. Las recientes declaraciones de Amaia Antxustegi en las Juntas Generales de Bizkaia, asegurando que las ratios se est\u00e1n cumpliendo en las viviendas comunitarias, merecen una respuesta clara. 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