{"id":17904,"date":"2018-10-01T07:32:12","date_gmt":"2018-10-01T07:32:12","guid":{"rendered":"https:\/\/www.lab.eus\/opinion-sindicalismo-y-proceso-soberanista\/"},"modified":"2018-10-01T07:32:12","modified_gmt":"2018-10-01T07:32:12","slug":"opinion-sindicalismo-y-proceso-soberanista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lab.eus\/es\/opinion-sindicalismo-y-proceso-soberanista\/","title":{"rendered":"[OPINI\u00d3N] \u00abSindicalismo y proceso soberanista\u00bb"},"content":{"rendered":"<p> <\/p>\n<div style=\"padding-right:15px;width:345px; float:left; border-right-style:solid; border-right-width:1px; border-right-color:#dddddd\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" size-full wp-image-17903\" src=\"https:\/\/www.lab.eus\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/materiala_argazkiak_labSindikatua_LAB_18_10_01Iritzia_Igor.jpg\" width=\"345\" height=\"209\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/www.lab.eus\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/materiala_argazkiak_labSindikatua_LAB_18_10_01Iritzia_Igor.jpg 1200w, https:\/\/www.lab.eus\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/materiala_argazkiak_labSindikatua_LAB_18_10_01Iritzia_Igor-300x182.jpg 300w, https:\/\/www.lab.eus\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/materiala_argazkiak_labSindikatua_LAB_18_10_01Iritzia_Igor-1024x621.jpg 1024w, https:\/\/www.lab.eus\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/materiala_argazkiak_labSindikatua_LAB_18_10_01Iritzia_Igor-768x466.jpg 768w, https:\/\/www.lab.eus\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/materiala_argazkiak_labSindikatua_LAB_18_10_01Iritzia_Igor-150x91.jpg 150w, https:\/\/www.lab.eus\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/materiala_argazkiak_labSindikatua_LAB_18_10_01Iritzia_Igor-696x422.jpg 696w, https:\/\/www.lab.eus\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/materiala_argazkiak_labSindikatua_LAB_18_10_01Iritzia_Igor-1068x648.jpg 1068w, https:\/\/www.lab.eus\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/materiala_argazkiak_labSindikatua_LAB_18_10_01Iritzia_Igor-692x420.jpg 692w\" sizes=\"auto, (max-width: 345px) 100vw, 345px\" \/><em><span style=\"font-size: 14px; \"><\/p>\n<p> Igor Arroyo, secretario general adjunto de LAB, ha escrito sobre el sindicalismo y el proceso soberanista.<\/p>\n<p> <\/span><\/em>Hace ahora un a&ntilde;o, en septiembre del 2017, todos y todas mir&aacute;bamos con una mezcla de expectaci&oacute;n, admiraci&oacute;n, preocupaci&oacute;n solidaria y sana envidia lo que estaba sucediendo en Catalu&ntilde;a. El deseo de abrir un proceso de cambio pol&iacute;tico y social en nuestro propio pa&iacute;s, no de manera mim&eacute;tica sino en base a nuestras propias circunstancias, era compartido por muchos y muchas vascas. Pero a pesar de diferentes intentos, dicho proceso no terminaba de arrancar, si bien los matices eran bien diferentes en cada territorio. En Ipar Euskal Herria asist&iacute;amos a la hist&oacute;rica constituci&oacute;n de una mancomunidad de ayuntamientos que, aun con limitadas competencias, institucionalizaba un sujeto propio; en Navarra se consolidaba el cambio institucional frente al R&eacute;gimen, pero una Geroa Bai complaciente con la Patronal frenaba el Cambio Social; y en la CAV gobernaba el tripartito PNV-PSE-PP, con unas pol&iacute;ticas p&uacute;blicas a la baja y una Comisi&oacute;n de Autogobierno de futuro incierto. Mientras tanto, las condiciones de trabajo y de vida de la clase trabajadora vasca segu&iacute;an deterior&aacute;ndose en el marco impuesto por las reformas acometidas en ambos Estados y la centralizaci&oacute;n-estatalizaci&oacute;n de las relaciones laborales. <\/p>\n<p> En este contexto, con la publicaci&oacute;n el 4 de septiembre de una sustanciosa Declaraci&oacute;n en pos de un proceso soberanista unilateral y social, LAB y ELA expresamos nuestra voluntad de incidir en este panorama, acordando los siguientes compromisos: luchar contra la estatalizaci&oacute;n y por un marco laboral propio, as&iacute; como por el cambio de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas en la l&iacute;nea de la Carta de Derechos Sociales de Euskal Herria; instar a alianzas de izquierda que prioricen la agenda social; denunciar la involuci&oacute;n centralizadora; incidir en los &aacute;mbitos institucionales donde se aborden las cuestiones competenciales; poner en marcha un proceso soberanista unilateral, con un claro componente social, que permita que la sociedad en su conjunto y la clase trabajadora en particular, defienda y consiga un nuevo estatus pol&iacute;tico e institucional. <\/p>\n<p> Los acontecimientos acaecidos a lo largo de este curso, con una mayor capacidad de confrontaci&oacute;n en los centros de trabajo en contra del proceso de precarizaci&oacute;n, la evoluci&oacute;n de la movilizaci&oacute;n social o el debate sobre un nuevo estatus en la CAV, han hecho que las condiciones para impulsar un proceso de cambio pol&iacute;tico y social en Euskal Herria hayan evolucionado de forma favorable. A nivel social, lo m&aacute;s rese&ntilde;able es la emergencia de unos renovados movimientos sociales de masas (feminismo, pensionistas, Gure Esku Dago, Altsasu) que han situado materias como la autodefensa feminista, la lucha contra la brecha salarial, la pensi&oacute;n m&iacute;nima de 1.080 euros, el derecho a decidir en todos los &aacute;mbitos o las graves carencias de la justicia espa&ntilde;ola en el centro del debate pol&iacute;tico y social. Sin obviar que existen intentos para  estatalizar o bien institucionalizar\/asimilar dichos movimientos, esta corriente de fondo que reclama cambios sociales tiene un valor estrat&eacute;gico para la construcci&oacute;n de una alternativa de izquierda en Euskal Herria. <\/p>\n<p> A nivel institucional, la principal novedad ha sucedido en la CAV, donde una mayor&iacute;a cualificada del Parlamento ha aprobado unas bases para un nuevo estatus que conciben a Araba, Bizkaia y Gipuzkoa como un sujeto pol&iacute;tico soberano con derecho a decidir. Quien haya hecho un an&aacute;lisis detallado, no puede sino concluir que es un texto con una proyecci&oacute;n soberanista sin precedentes en la CAV, un texto que va m&aacute;s all&aacute; del Plan Ibarretxe o del primer Estatut aprobado por el Parlamento de Catalu&ntilde;a en el 2005, antes de que fuera recortado por Zapatero-Mas y cepillado por el Tribunal Constitucional. Un texto que posibilita poder articular  un Marco Vasco de Relaciones Laborales y Protecci&oacute;n Social (MVRLyPS), una reivindicaci&oacute;n hist&oacute;rica de la mayor&iacute;a sindical. Para poder garantizar dicha posibilidad, nos parece que ser&iacute;a deseable una mayor concreci&oacute;n, entre otras cuestiones, recogiendo expl&iacute;citamente la potestad de la CAV para elaborar un Estatuto de los y las Trabajadoras propio, establecer el Salario M&iacute;nimo Interprofesional por ley o poder establecer un sistema p&uacute;blico de pensiones.<\/p>\n<p> En cualquier caso, se podr&iacute;a decir que, m&aacute;s que en el texto mismo, el foco est&aacute; situado en el contexto. Lo cierto es que el Acuerdo en la Ponencia de Autogobierno ha sido algo inesperado, especialmente porque entra en contradicci&oacute;n con la unidad de intereses con Confebask y el unionismo que el PNV ha venido priorizando durante los &uacute;ltimos largos a&ntilde;os. Ante la evidencia de que no hay ninguna posibilidad de que dicho estatus sea aceptado por parte del Estado espa&ntilde;ol, existen dos principales hip&oacute;tesis de futuro: la confrontaci&oacute;n con el Estado en clave soberanista, aunando esfuerzos con el independentismo catal&aacute;n para desbordar el R&eacute;gimen del 78; o el cepillado del Acuerdo, ya sea en Sabin Etxea o en Madrid. Es evidente que Confebask y su gran aliado Urkullu son los m&aacute;ximos interesados en que suceda lo segundo y todo quede en agua de borrajas, puesto que en el marco espa&ntilde;ol pueden desarrollar sus pol&iacute;ticas neoliberales con mayor comodidad.<\/p>\n<p> La carencia de un proceso participativo amplio, m&aacute;s all&aacute; de las comparecencias previas de determinados agentes, ha limitado la repercusi&oacute;n social de dicho Acuerdo. El debate del nuevo estatus pol&iacute;tico no se puede ce&ntilde;ir a las cuatro paredes del parlamento. Por eso exigimos un proceso participativo para garantizar que se tengan en cuenta los intereses de las y los trabajadores.<\/p>\n<p> As&iacute; pues, es el momento de que el sindicalismo soberanista se lance a la batalla, con todos los recursos de lucha ideol&oacute;gica y movilizaci&oacute;n de los que dispone, incluida por qu&eacute; no, la Huelga General, en una doble direcci&oacute;n. Por una parte, alimentando la incipiente confrontaci&oacute;n contra la precariedad en los centros de trabajo (Hego Euskal Herria est&aacute; a la cabeza con gran diferencia en el ranking de huelgas del Estado espa&ntilde;ol) y acumulando fuerzas junto con los movimientos sociales por las medidas estructurales clave para atajar dicha precariedad, como el freno a la estatalizaci&oacute;n de las relaciones laborales, el salario m&iacute;nimo de 1.200 euros para todos y todas o las anteriormente referidas (brecha salarial, pensi&oacute;n m&iacute;nima de 1.080). Por otra parte, presionando a las instituciones y la clase pol&iacute;tica para avanzar hacia un Marco Propio de Relaciones Laborales y Protecci&oacute;n Social en Euskal Herria que nos permita implementar dichas medidas.<\/p>\n<p> Es el momento en definitiva, de desarrollar la Declaraci&oacute;n que LAB y ELA hicimos p&uacute;blica hace un a&ntilde;o; est&aacute; en nuestras manos hacerlo. Sin embargo, ELA considera que es mejor abandonar el campo de batalla y limitarse &uacute;nicamente a proyectar medi&aacute;ticamente unos conflictos puntuales. Las luchas concretas en las empresas y sectores tienen un gran valor, no s&oacute;lo por los logros concretos que conllevan sino por la concienciaci&oacute;n y empoderamiento que generan; de hecho, el curso pasado LAB particip&oacute; en 120 luchas, llegando a la huelga en m&aacute;s de la mitad de ellas. Ahora bien, la cantidad y calidad de esas luchas es notablemente menor sin unidad sindical y, adem&aacute;s, no son suficientes por s&iacute; solas para generar una alternativa estructural para la gran mayor&iacute;a de la clase trabajadora. <\/p>\n<p> Para que la lucha sindical preocupe realmente a la Patronal y genere cambios pol&iacute;ticos y sociales, es necesario desarrollar una unidad sindical soberanista, sociopol&iacute;tica y de contrapoder en la l&iacute;nea de la Declaraci&oacute;n mencionada. ELA ha renunciado a hacerlo, utilizando argumentos d&eacute;biles y contradictorios. Porque m&aacute;s all&aacute; del humo, de los est&eacute;riles reproches de ELA a unos y otros, de la amortizada dial&eacute;ctica entre PNV y ELA, lo cierto es que los que m&aacute;s ganan con la falta de unidad de acci&oacute;n entre LAB y ELA son la derecha pol&iacute;tica y los neoliberales vascos, Urkullu y Confebask.  <\/p>\n<p> &nbsp;<\/div>\n<div style=\"width:180px; float:left; padding-left:15px;\">\n<div style=\"text-align: center; \"><a href=\"\/rssak\"><input src=\"\/materiala\/argazkiak\/feed.png\" alt=\"RSSak\" longdesc=\"undefined\" width=\"30\" type=\"image\" height=\"30\" \/><\/a><a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/www.facebook.com\/pages\/LAB-sindikatua\/292846207397345\" rel=\"noopener noreferrer\"><input src=\"\/modules\/mod_socialmediacloud\/icons\/facebook.png\" alt=\"LAB Facebooken\" longdesc=\"undefined\" width=\"30\" type=\"image\" height=\"30\" \/><\/a><a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/issuu.com\/lab_argitalpenak\" rel=\"noopener noreferrer\"><input src=\"\/modules\/mod_socialmediacloud\/icons\/issuu.png\" longdesc=\"undefined\" width=\"30\" type=\"image\" height=\"30\" \/><\/a><a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/es.scribd.com\/LABsindikatua\" rel=\"noopener noreferrer\"><input src=\"\/modules\/mod_socialmediacloud\/icons\/scribd.png\" longdesc=\"undefined\" width=\"30\" type=\"image\" height=\"30\" \/><br \/> <\/a><\/div>\n<div style=\"text-align: center; \"><a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/twitter.com\/LABsindikatua\" rel=\"noopener noreferrer\"><input src=\"\/modules\/mod_socialmediacloud\/icons\/twitter.png\" longdesc=\"undefined\" width=\"30\" type=\"image\" height=\"30\" \/><\/a><a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/www.youtube.com\/user\/labsindikatua\" rel=\"noopener noreferrer\"><input src=\"\/modules\/mod_socialmediacloud\/icons\/youtube.png\" longdesc=\"undefined\" width=\"30\" type=\"image\" height=\"30\" \/><\/a><a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/www.flickr.com\/photos\/lab-sindikatua\/\" rel=\"noopener noreferrer\"><input src=\"\/modules\/mod_socialmediacloud\/icons\/flickr.png\" longdesc=\"undefined\" width=\"30\" type=\"image\" height=\"30\" \/><\/a><a href=\"http:\/\/www.labsindikatua.org\/eu\/hasiera\/upload\"><input src=\"\/modules\/mod_socialmediacloud\/icons\/igo.png\" longdesc=\"undefined\" width=\"30\" type=\"image\" height=\"30\" \/><\/a><\/div>\n<p> &nbsp;<\/p><\/div>\n<div>&nbsp;<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Igor Arroyo, secretario general adjunto de LAB, ha escrito sobre el sindicalismo y el proceso soberanista. 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