Ayer pudimos saber por la prensa que Arcelor Mittal estudia la posibilidad de hacer paradas ante el encarecimiento del precio de la luz.

En primer lugar, queremos denunciar que hasta el momento no tenemos ninguna comunicación por parte de la empresa. Si tiene que tomar semejante medida, es vergonzoso que antes de adelantar nada a los y las trabajadoras acuda a los medios de comunicación. Si quiere hacer un parón patronal, que lo pague la empresa.

En el caso de Arcelor Mittal, la decisión no tiene ninguna justificación económica. Es la estrategia de chantaje que han emprendido las grandes multinacionales: quieren utilizar la amenaza de las paradas para que el gobierno baje el coste de la luz y los costes laborales. Cuando muchas familias han estado en situación de emergencia muchos partidos políticos no se han pronunciado y nos parece vergonzoso que haya una actitud agresiva ante la amenaza de algunas multinacionales, como ha hecho el PNV. Es un claro exponente del nivel de poder de las grandes multinacionales, que se muestra de forma nítida en el caso de las puertas giratorias. En los seis primeros meses de 2021, Arcelor Mittal ha obtenido un beneficio neto de 5.322 millones de euros. La empresa ha obtenido el mejor resultado de los últimos 13 años.

Fue Sidenor quien abrió el camino comunicando que pararía la producción. En los últimos 4 años Sidenor ha repartido 103.650.000 euros entre sus accionistas desde 2016. Ahora que la subida de la luz va a suponer que miles de familias pasen el invierno sin poder poner la calefacción, ¿de verdad nos quieren vender que nos tenemos que preocupar por la situación de los dueños de Sidenor? Se han embolsado sobradamente estos años para no hacer pagar a los trabajadores. Es inaceptable para LAB. ¿Las y los trabajadores tiene que pagar en casa y en el trabajo el encarecimiento de la luz? Lo prioritario es garantizar las condiciones mínimas de vida de toda persona, incluido el consumo energético.

La necesidad de soberanía de Euskal Herria se ha vuelto a poner de manifiesto: el poder total que la reforma laboral otorga a las empresas hace que recaiga automáticamente en las y los trabajadores cualquier problema (el de los microchips, la gestión de los problemas de suministro, la subida de la electricidad). El negocio de la luz privatizada en este caso.

LAB hará una defensa decidida del empleo y de las condiciones laborales en los centros de trabajo ante posibles ataques de la multinacional.