LAB SINDIKATUA

2019/01/21 :: 11:20

Azken Eguneraketa:2019/01/21 :: 8:48

HIZKUNTZA
Hemen zaude: LAB SINDIKATUA ARGITALPENAK IRAULTZEN Nines Maestro y Toño Gómez (CAS): «Tenemos que bajar a trabajar desde la base, hay que dar la información y que la gente se organice»

Nines Maestro y Toño Gómez (CAS): «Tenemos que bajar a trabajar desde la base, hay que dar la información y que la gente se organice»




Un grupo de profesionales del sistema público, usuarios, usuarias, vecinos y vecinas, así como organizaciones sindicales y sociales no subvencionadas, decidieron constituir en el año 2004 la Coordinadora Anti Privatización de la Sanidad de Madrid con el objetivo de aunar esfuerzos y organizarse en defensa del sistema público sanitario.

Desde entonces han ido activando diferentes luchas en contra de las privatizaciones puestas en marcha por el PP en la comunidad de Madrid y lo que ha supuesto el embrión de la denominada “marea blanca” que moviliza en la actualidad a miles de personas.



Nines Maestro y Toño Martin han sido fundadores e inspiradores de este movimiento. Para dar a conocer sus experiencias el pasado noviembre participarón en la jornada sobre La Defensade la Sanidad Pública organizada por la fundación Ipar Hegoa.

La revista Iraultzen tuvo la oportunidad de charlar con ambos para analizar la experiencia de movilización ciudadana contra la privatización de la sanidad pública en Madrid y mostrar las similitudes de las políticas de privatización que se están aplicándo en Madrid y en Euskal Herria.


¿cómo surge y en que contexto nace la coordinadora anti-privatización de la sanidad publica?

Toño Gómez:
En 2004 nos llegó información interna de que se estaba preparando una modificación total del modelo sanitario de la Comunidad de Madrid. En ese momento nos organizamos un grupo de trabajadores de sanidad junto con usuarios y empezamos a conectar con organizaciones sindicales no subvencionadas de Madrid y otros grupos como asociaciones de vecinos con el objetivo de crear una asociación para enfrentarnos a lo que se nos venia encima. Fruto de esas reuniones fue la creación de una coordinadora en la que repito aceptamos solo a organizaciones que no reciben subvenciones del estado y grupos vecinales que tampoco tengan vinculaciones directas de este tipo. A partir de ahí desarrollamos un trabajo informativo en los barrios de Madrid y pusimos en marcha la primera campaña contra la ley que acabó con la entrega de medio millón de firmas en el parlamento pidiendo la derogación.

¿Cómo se esta dando la privatización de la sanidad en Madrid?

Nines Maestro:
Hay que decir es que la privatización viene de muy lejos. La ultima fase fuerte de la privatización empieza en 2004 pero la sanidad empieza a privatizarse en los años noventa. El proceso afectó en un primer momento —como se decía de manera muy ignorante por parte de altos responsables del ministerio de sanidad— a servicios “no importantes”: los servicios de limpieza, cocinas, lavanderías, seguridad ambulancias y aumentó conciertos con la privada para intervenciones quirúrgicas, diagnósticos… La privatización de los servicios de limpieza que no eran importantes según ellos supuso, por ejemplo, el despido de casi la mitad de la plantilla, la precarización en el empleo, la rotación en el puesto de trabajo, la no acumulación de experiencia y de formación de las trabajadoras del servicio de limpieza de manera que en los lugares en los cuales se ha privatizado el servicio de limpieza la mortalidad por infección hospitalaria es la primera causa de muerte.

El proceso arrecia en el año 1997 cuando se aprueba en el parlamento la ley de nuevas formas de gestión que permite la entrada masiva de la empresa privada en la gestión de la sanidad publica. Esta ley es un objetivo del gran capital de penetrar en un sector donde hay una cantidad de dinero muy importante, por ejemplo este año 70.000 millones de euros de presupuesto del Estado. Esta ley es votada no solamente por el PP que estaba gobernado en el año 1997 pero también por el PSOE, el PNV, Coalición Canaria y CyU. Ahí empieza un proceso muy acelerado de puesta en funcionamiento de hospitales de gestión privada en los cuales la administración paga una cantidad cada año durante 30 años que amortizan muy rápidamente los gastos de construcción del hospital: calculamos que en 5 años se han amortizado los gastos y los 25 restantes son beneficios. Los beneficios obtenidos por estas empresas —en Madrid son de la Trama Gurtel empresas constructoras— son según ellos a costa de la mejora del servicio pero eso es mentira son a costa del ahorro conseguido en personal y en recursos, es decir se controla sobre todo al personal medico que es el que indica el gasto, se controla el numero de pruebas diagnósticas que ordena, el numero remisiones al especialista, el numero de altas diarias para que sean lo mas precoces posible independientemente de que eso genere reingresos y complicaciones de cualquier tipo. El ahorro conseguido es el que genera el beneficio.


¿Cómo se articula la respuesta ciudadana?
T.G. La barita mágica no la tiene nadie. Nosotros hacemos un análisis de lo que está pasando. Podemos tener alguna idea de por donde podríamos construir estructuras de base para paralizar esto. Hay ventajas en la lucha contra la privatización de la sanidad una de ellas es que es un proceso que va afectar a toda la población independientemente de la línea ideológica que siga. En un proceso de privatización como este va haber gente de todos los colores que va a sufrir las consecuencias, esto es una ventaja porque va a permitir movilizar a gente que normalmente no se moviliza. La desventaja puede ser el marco político en el que nos movemos ya que la sanidad es una parte muy importante del presupuesto estatal y de las propias comunidades autónomas o de los territorios además tenemos que recordar los lobbies interesados en que ese dinero pase a manos privadas desde los lobbies farmacéuticos a los lobbies del aparataje sanitario y por supuesto los grupos de presión como pueden ser asociaciones medicas muy conservadoras.

En ese sentido hay aspectos positivos y negativos, creemos que es posible articular algo pero volviendo a organizaciones desde la base, yo creo que hay que ser humilde en ese sentido. Como hemos dicho antes no hay posibilidad de que ninguna organización encabece una lucha de este calado sino que tiene que ser bajar al terreno de la base de la población, explicar lo que va a ocurrir si no nos ponemos de acuerdo y les paramos los pies a políticos y empresarios y a partir de ahí funcionar con coordinadoras y estructuras de base asamblearias y con un objetivo común: excluir el lucro de la sanidad. O establecemos estructuras de base que se coordinen con otros de localidades cercanas y de ahí pasamos a una estructura de coordinación estatal para luchar porque el proceso va a ser el mismo en todos los puntos del Estado, o si no conseguimos hacer esto y bajamos al terreno de lo que es posible vamos a pasar en 5 o 10 años a una Europa con un sistema de dos velocidades con un sistema de cierta calidad que habrá que pagar con un seguro privado y un sistema de beneficencia que no va a hacer nada y en el que va a situar un 60-70% de la población como está ocurriendo en otros lugares. Tenemos que volvernos a plantear que tenemos que bajar a trabajar desde la base y no intentar tampoco dirigirles, hay que dar la información y que la gente se auto-organice.



N.M. La organización de base es clave, por ello desde la administración se intenta bloquear la movilización con dinero o con amenazas de despido. La población es más libre entre comillas aunque toda la manipulación informativa llega a todo el mundo. A nivel de barrio, de pueblo se puede conseguir que personal sanitario decente y luchadora se encuentre con la gente y encuentre mecanismos de lucha y de resistencia que deben ser mecanismos duros porque nosotros estamos viendo en Madrid manifestaciones de cientos y miles que muchas veces solo logran desmoralización porque la gente comprueba que no se consigue nada. Por ejemplo en Vallecas iban a cerrar un centro de especialidades se produjo una ocupación por parte del personal sanitario y vecinos, 14 personas nos mandaron 100 antidisturbios, nos llevaron detenidos. Al día siguiente hubo una concentración en respuesta a la represión muy importante. Es decir que hay que asumir algunos riesgos porque con la represión si hay pueblo detrás, y eso en Euskal Herria se sabe, puede salir les el tiro por la culata.

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